domingo, 28 de febrero de 2010

Siguiendo a "Cinco Siglos" en Sarajevo


Mañana del lunes 1 de marzo. Antonio Torralba, de "Cinco Siglos", nos envía una pequeña crónica del concierto desde Sarajevo, y algunas fotos:

Ubicado junto a la catedral en unos antiguos baños turcos, el Instituto Bosnio alberga en sus elegantes salas singulares testimonios de la artesanía, la historia, la literatura y los tradicionales modos de vida del pueblo bosnio. La más noble de esas salas congregó ayer bajo su doble cúpula a un numeroso público (entre el que se encontraban los embajadores de EEUU, Austria y España) dispuesto a escuchar las lecturas instrumentales de romances sefardíes que "Cinco Siglos", en formación de sexteto, había preparado para la ocasión.


Melodías del acervo cultural de las comunidades de Salónica, Tetuán o Tekirdag llenaron durante una hora el auditorio del Bosniak Institute y la imaginación de unos asistentes cuyas vidas transcurren en uno de los espacios geopolíticos más complejos del planeta. Largamente aplaudidos, estos "Sones de Sefarad" hicieron especial efecto en un grupo humano a menudo olvidado de entre los que tejen el entramado social de la castigada ciudad de Sarajevo, los viejos judeoespañoles que se reúnen en un centro cultural cuyo nombre es también un manifiesto: "La Benevolencia".


Noche del domingo 28. El concierto ha terminado con lleno hasta la bandera y gente fuera por falta de espacio. Por lo visto, ha asistido hasta el embajador de EEUU en Bosnia. El grupo está satisfecho por el público y por la acústica del auditorio. Ya contarán con más tranquilidad.

Minaretes y campanarios en Sarajevo

Tarde del domingo 28. Acompañados por personal de la Embajada, andan los integrantes del grupo conociendo un poco mejor la capital bosnia y visitando su casco histórico, muy reconstruido según me cuenta Dani Sáez, aunque mantiene en muchos casos las huellas de los tiroteos en las fachadas. Encajonada entre altas montañas, Sarajevo se va extendiendo de una manera un poco anárquica a lo largo del valle y por la parte baja de las laderas, sin demasiada planificación.

En su paseo han conocido uno de los lugares más impactantes de la capital: el Bulevar Mese Selimovica, que en tiempos de la guerra fue conocido como S
niper Avenue, la avenida de los francotiradores, por ser uno de los lugares más vulnerables para los habitantes de la ciudad sitiada.

La rueda de prensa de la mañana, con sus pequeños fallos de organización, ha venido seguida de los actos de clausura del Festival, que termina hoy. Y a estas horas, estará el grupo ensayando en el Bosniak, preparándose para el recital "Sones de Sefarad", que contará con unos invitados de excepción: los integrantes de una pequeña comunidad sefardí que sobrevive en Sarajevo, alguno de cuyos miembros conoce, mal que bien, nues
tro idioma. Una pieza más en el enorme rompecabezas étnico de Bosnia-Herzegovina, el gran problema sin resolver de este país, el origen del laberinto de odio que le llevó al pozo de la guerra. Esta noche, la música del pasado más remoto sonará en Sarajevo a camino de futuro: sólo la convivencia y el respeto a lo diferente conseguirá cerrar las heridas.


El bulevar Mese Selimovica

Madrugada del domingo 28. Me escribe el infiltrado en "Cinco Siglos" desde Sarajevo, ya están allí descansando. Finalmente parece que sí habrá posibilidad de comunicarnos. Ha sido un viaje larguísimo, de todo el día, con escala incluida en Viena para probar el chocolate local...

Pero probablemente más intenso será el día de mañana (ya hoy) domingo. Comenzará con una rueda de prensa a eso de las 10.00, hora local, y a las 17.00 ya estarán en el lugar del concierto, el Bosniak Institute, para empezar los ensayos que se extenderán durante las dos horas previas a la actuación.


Además de por aquí, también se les puede seguir la pista en su
muro de Facebook.

viernes, 26 de febrero de 2010

Los cordobeses "Cinco Siglos" en el Sarajevo Winter Festival

No existe, en el imaginario colectivo europeo, ninguna ciudad que represente con más profundidad el dolor de la guerra. Con la II Guerra Mundial demasiado lejos en la memoria, y aunque algunos episodios como el español de Guernica aún sean vivamente recordados, nada se puede comparar con el nombre de Sarajevo.

Sarajevo, la ciudad mártir que la generación de los ochenta conocimos a golpe de telediario, fue el centro de la vergüenza de Europa durante años, un doliente monumento al sinsentido que moría, día sí y día también, mientras compraba el pan en el mercado de Markale.


Pasado mañana, quince años después de que terminara la guerra de Bosnia, el grupo cordobés "Cinco Siglos", de música antigua, irá a esta ciudad mayoritariamente musulmana a tocar música procedente de los judíos españoles, a dar vida a partituras e instrumentos traídos gracias a los frecuentes viajes en el tiempo que tienen lugar en los talleres de luthier del grupo.

El Sarajevo Winter Festival es el más importante acontecimiento cultural de la ciudad. Se celebra anualmente desde 1984, habiendo tenido lugar incluso en los peores años del asedio serbio, y este año acoge como invitado especial a nuestro país. El mes de febrero se ha llenado de actuaciones musicales, obras de teatro y conferencias, y el concierto de "Cinco Siglos" prácticamente supone una ceremonia de clausura.

El programa "Sones de Sefarad" incluye música procedente de los países a los que emigraron los judíos sefardíes, más de cien mil personas que fueron expulsadas de los reinos peninsulares en 1492, y que se desperdigaron desde Marruecos hasta Yemen,
Grecia o Jerusalén. En palabras de Antonio Torralba, la música sefardí suena hebrea, hispana, pero también árabe, beréber, turca, griega, serbia, persa... es fundamentalmente mestiza y mediterránea.

A una ciudad que quiere vivir, y a vivir empieza, van nuestros paisanos a tocar un mensaje de nostalgia, pero también de convivencia. Desconozco qué Sarajevo se encontrarán, pero quiero pensar en una capital llena de luz, en plena reconstrucción de edificios y almas.


Con un poco de suerte y dependiendo de las conexiones a internet, intentarán pasarnos calentitas, y desde la propia ciudad de Sarajevo, las sensaciones de estos días. Mañana hacen las maletas y salen para allá, la cita es, para quien quiera llegarse, a las 19.00 hora local, en el Bosniak Institute. Ya lo dice el cartel del Festival de 1995: allí, todo es posible.

---
Programa "Sones de Sefarad":

La consagración de Moisés (Tetuán)
Las quejas de Ximena (Tánger)
Decidle a mi amor (Tánger)
Alekhem Kehal (Siria)
Scalerica le hizo-El raptor pordiosero (Constantinopla)
Está Raquel lastimosa (Larache)
Decía el aguadero (Tetuán)
Ahot Ketana (Siria)
Triste estaba el rey David (Esmirna)
Morikos los mis morikos (Milas, Terkidag, Salónica)
Qyria Yefefyia (Yemen)
Cuando el rey Nimrod (Jerusalén)

Forman "Cinco Siglos": Miguel Hidalgo (laúdes y dirección musical), Antonio Torralba (flautas), Gabriel Arellano (viola y rabel), José Ignació Fernández (laúdes), Daniel Sáez (baglama) y Antonio Sáez (percusión).

domingo, 21 de febrero de 2010

La Casa del Agua de la calle Juan de Mena

La leyenda del lago de las Tendillas, probablemente, nació en una pequeña casa-patio a las espaldas del colegio de la Inmaculada, en la calle Juan de Mena, nº 3, encajonada entre éste y las dependencias de la parroquia del Salvador (Compañía). Como se puede ver en la ficha de la Gerencia de Urbanismo, se la llama la "Casa del Agua", aunque realmente hubo varios lugares en Córdoba con el mismo nombre, lo que pudo dar lugar a alguna confusión a lo largo de la historia. Quizás esta confusión fue relativamente reciente, ya que Ramírez de Arellano ni siquiera menciona el término en su paseo por Juan de Mena. Este tema ya se trató en comentarios de una entrada antigua, en Una mirada desde el sur, y antes aún en el foro antiguo de la Calleja.

La Casa del Agua, vamos a llamarla así, tiene poco de especial por encima del suelo, pero a través de una trampilla en el patio se puede acceder a uno de los secretos mejor guardados del casco histórico cordobés. Cinco tramos de escaleras empinadas conducen a un sótano cuya construcción podría remontarse a la época romana (según la mayoría de las fuentes, aunque no he visto ningún estudio científico ni sé si lo hay). La caprichosa disposición de las escaleras permite ver, desde un balconcillo junto a uno de los tramos, la balsa de agua que existe al final de la bajada. En la foto, que fue colgada en el foro de la Calleja y en "Una mirada desde el sur", se aprecia una pequeña estancia, con huecos para unas tinajas, así como el aspecto que presenta el aljibe lleno de agua.

Parece lógico que la existencia de este depósito, así como de algunos veneros cercanos, esté detrás de la leyenda del lago. De hecho, se cuenta que fue en algún intento de introducirse en las galerías que llegan hasta la Casa de Agua, en los años 20, como se llegó a conocer la existencia de una cueva de estalagmitas y estalactitas bajo el centro de Córdoba, que nunca se volvió a investigar. Es un trabajo, en todo caso, peligroso, y los propietarios guardan con celo el secreto de su sótano, por lo que actualmente este lugar no es visitable. Eso sí, conozco a un par de personas que han bajado allí, y coinciden en que es una verdadera experiencia.

martes, 16 de febrero de 2010

La leyenda del lago de las Tendillas

En este tiempo de pérdida de tradiciones orales, hay un puñado de relatos que sobreviven agonizantes entre televisiones y videojuegos, tratando de transmitirse a una generación más. El oro macizo del interior de la Malmuerta es uno de ellos, otro algo más tangible es el del caimán de la Fuensanta y luego, entre otros, tenemos el del lago de las Tendillas. "El lago de las Tendillas". La expresión se me hace tan familiar porque llevo oyéndola desde el colegio, cuando sin tener una gran idea de qué podía significar, todos dejábamos volar la imaginación bajo la plaza.

Que hay un lago debajo de las Tendillas lo sabe todo el mundo. Basta con charlar un rato con el dueño de algún negocio de toda la vida por la zona para que te cuente con pelos y señales una historia, siempre distinta, sobre ese reino oculto. Al fin y al cabo, en eso consiste una leyenda.


Hace ya unos años, hubo una alegre discusión en el foro de la Calleja de las Flores en la que varios participantes estuvieron a punto de llamarse el nombre del marrano mientras buscaban un enfoque científico del tema. Se comentó, por ejemplo, que había existido un cierto interés por parte de la televisión autonómica para rodar un pequeño documental sobre el supuesto lago subterráneo del centro de Córdoba. También se llegó a decir que habían navegado barcas por un amplio curso de agua situado por debajo de las Tendillas, lo que habría dado origen a la leyenda del lago.


Evidentemente, cada uno de estos datos es un poco más alucinante que el anterior. ¿Hay realmente un lago debajo de las Tendillas? Pues un lago, propiamente dicho, probablemente no. Pero perfectamente podría haberlo, sin duda, porque Córdoba tiene aguas subterráneas para aburrir, y muchos habréis oído hablar del sistema de cuevas que recorre la zona del norte y centro de la ciudad.


¿Y de dónde salió esta idea tan peregrina que ha sobrevivido a lo largo de los siglos? Salió del subsuelo, de donde mana el agua que, efectivamente, hay justo debajo o cerca de las Tendillas. Y esto sí es real. Uno de los usuarios de Calleja de las Flores colgó una foto, nada más llegar, y afirmó: "yo he estado allí". Por la desaparición del foro con el ataque, y por el hecho de que él mismo la publicara, me permito ponerla encabezando la entrada. Su autor añadió que estaba tomada a muchos metros de profundidad, debajo del centro de Córdoba.


El caso es que para entender la leyenda del lago de las Tendillas, hay que visitar una casa en la que se mezclan el patrimonio y la tradición popular... la Casa del Agua de la calle Juan de Mena.


---

La foto pertenece al usuario La Colina. El resto de los datos sobre aguas subterráneas en el centro de Córdoba que se aporten en este blog serán de fuentes alternativas a este usuario, por motivos de confidencialidad y seguridad.

viernes, 12 de febrero de 2010

Muralla en el sótano de la plaza de Colón, nº 8

Otro trocito de historia oculto en una cochera. No creo que haya cambiado mucho desde que se hicieron estas fotos hace unos años, y cualquiera puede entrar allí con permiso de algún vecino, aunque sea del vecino que en ese momento sale del sótano...

Este trozo de muralla está conservado en el bloque de la plaza de Colón nº8, si no me equivoco, que es el que hace esquina con la calle Torres Cabrera, junto a la plaza de las Doblas. La puerta de la cochera no da a Colón, sino a esta otra calle, y los restos se pueden intuir desde fuera, protegidos por una malla metálica.


Las estructuras son de época romana, y comparten características con los que hay en otros edificios colindantes. El hecho de que la muralla coincida con la medianera trasera del edificio no es casual, y es un patrón que se repite por toda la ciudad (Ollerías, Alfaros...), a consecuencia de la construcción de viviendas que aprovechaban la cerca como muro, o bien que seguían respetando la alineación que marcaba la muralla ya desaparecida, en un proceso llamado
fosilización del entramado urbano.


lunes, 8 de febrero de 2010

La Córdoba de Baldi (1668)

Junto con el conocido dibujo de Anton van der Wyngaerde (Antonio de las Viñas, para el cordobés medio de la época) en el siglo XVI, y el de Alfred Guesdon a mediados del XIX, hay (al menos) un tercer dibujo o grabado que nos muestra el aspecto de Córdoba en tiempos pasados.

Su autor es Pier Maria Baldi, artista que acompañaba a
Cosme III de Médici, cuando aún no era duque de Toscana, en sus viajes alrededor de Europa. Baldi tuvo la genial idea de ir dibujando todas las ciudades por las que pasaba la comitiva, dejando una enorme cantidad de valiosos documentos históricos. El viaje tuvo lugar entre 1668 y 1669, y Córdoba fue una de sus etapas.

Resulta un poco frustrante, aunque comprensible, que los primeros fotógrafos locales y otros artistas se centraran en la zona más monumental, los alrededores de la Mezquita, cuando elegían su lugar de trabajo. Hoy en día, la Mezquita sigue en su sitio, pero otras muchas zonas de la ciudad no fueron retratadas y ya han cambiado por completo su aspecto.


En este sentido, el dibujo de Baldi tiene la ventaja de mostrarnos una nueva perspectiva del casco histórico, porque parece que fue realizado desde el santuario de la Fuensanta. En él se pueden ver la Calahorra, el puente romano (con una perspectiva un tanto extraña) y el lienzo oriental de la muralla en la zona conocida como Campo Madre de Dios. A continuación tenemos el arrabal de la Fuensanta, una zona industrial, posiblemente dedicada a la producción y comercio de la seda, aunque esto es sólo una hipótesis. El arroyo de la Fuensanta, en esta zona, era llamado "de las Moreras".


Resulta importantísimo destacar que este dibujo es el único testimonio gráfico de la puerta de Baeza, una de las más monumentales de la ciudad, y que fue derribada en 1869 a pesar de la airada oposición de algunos eruditos locales.


---
Descubrí el dibujo de Baldi gracias al blog de Rojunson, donde analiza algunos aspectos del mismo. Curiosamente, para su reconstrucción virtual de la puerta de Baeza, ha utilizado imágenes de la puerta del Grande o del Alcázar de la muralla de Ávila, cuyas manchas a muchos nos resultan inconfundibles...

La imagen que he utilizado aquí la encontré en una segunda fuente en internet, pero no recuerdo dónde.

martes, 2 de febrero de 2010

Descanso

Una tarde, sin embargo, se sentaron todos en el suelo y posaron la carga, negándose a continuar. Por más dinero que les ofreciese, los indígenas no se movían. Finalmente, cuando el explorador pidió una explicación para aquel comportamiento, obtuvo la siguiente respuesta:

- Hemos andado demasiado deprisa, y ya no sabemos ni lo que estamos haciendo. Tenemos que esperar a que nuestras almas nos alcancen


Maktub
Paulo Coelho



---

Si te das cuenta antes de que el vaso rebose, siempre puedes ir a vaciarlo al río. Luego me llegaré.

Y el lunes, Chorrijuego y entrada.

lunes, 1 de febrero de 2010

Medina Azahara fundada por los romanos: "Morales alucinóse"

Le debo una a Ambrosio de Morales. Bueno, después de hoy, dos. Es uno de los personajes de más renombre que ha dado Córdoba, y sólo lo traigo por aquí para contar su automutilación genital y una teoría histórica disparatada.

Morales, cronista, historiador y arqueólogo del tiempo de Felipe II, escribió sus
Antigüedades de las ciudades de España dedicando un interés especial a Córdoba, su patria chica, de la que nos da valiosas informaciones de la época sobre historia natural, que un día de estos habrá que contar, porque son muy reveladoras si se combinan con el Indicador Cordobés del siglo XIX.

Pero dedica una parte muy importante de su capítulo cordobés a justificar una teoría que, se mire por donde se mire, fue un patón de los gordos. Morales recorrió unas imponentes ruinas al pie del cerro donde estaba el monasterio de San Jerónimo, en la finca llamada "Córdoba la vieja", y emitió su veredicto: eran ruinas de la Córdoba romana. No podía haberlo dicho mejor, siglos después, Ramírez de las Casas-Deza, en un manuscrito:


El cronista se sacó de la manga una teoría que imaginaba a Claudio Marcelo fundando un suntuoso enclave romano a una legua de la Córdoba que anteriormente existía, y que sí estaría situada donde la actual. Se dedicó a medir el tamaño de Medina Azahara:

Además, nos cuenta cómo era su plaza de armas, sus murallas y torres, los caminos que se veían en el terreno y un "templo", que probablemente era el muro de contención de las terrazas ajardinadas que hoy vemos frente al Salón Rico. Por supuesto, aquí sitúa Morales la vida de Séneca, Lucano y cuantos acontecimientos tuvieron lugar durante la ocupación romana.

¿Qué explicación da el cronista para el despoblamiento de esta Córdoba recién fundada, y para la vuelta al emplazamiento original junto al Guadalquivir? No fue la falta de agua, porque los acueductos eran fácilmente reconocibles, y existían fontanares en las cercanías. Así que se fabrica una enrevesada teoría, que incluye la influencia de los vientos abrasadores del sur, la escasez de defensas naturales de "Córdoba la vieja" y la distancia al puerto, por donde debía abastecerse y comerciar, para concluir que los habitantes decidieron largarse, al final del siglo III o comienzo del siglo IV, al antiguo núcleo prerromano, dejando en ruinas la fundación de Claudio Marcelo.


Evidentemente, nada de esto ocurrió así, y pronto hubo discrepancias con esta teoría de Morales, empezando los historiadores a sospechar (sospecha confirmada en el siglo XIX) que lo que había sido desmontado para construir San Jerónimo no era otra cosa que la mítica ciudad palatina de Abderramán III, Medina Azahara.

viernes, 29 de enero de 2010

La Luna, Marte y Santa Marina

Todo el cuarto creciente planificando la foto, para esto. Tenía el ángulo, Marte está en oposición (rojo, muy brillante estos días), la Luna llena... y va, y se nubla.
Otra vez será. No he mandado a mi blog a luchar contra los elementos.

EDITO


La foto no vale un duro, pero a mí me ha dejado feliz y contento.


---
El otro tres en raya.

jueves, 28 de enero de 2010

Plan Renfe: guía de invernada

Desde que decidí aparcar el coche en la medida de lo posible y volver a tirar de zapatilla y tren, aparte de disfrutar de un ratito de radio o de un libro con los pies en el asiento de enfrente (niños, no lo hagáis, que está prohibido), he vuelto a encontrarme con los curiosos inquilinos del parque del Plan Renfe.

Aparte de palomas (para los de la LOGSE, las blancas), mirlos (los negros que chillan) y gorriones (los chicos), hay otros muchos pájaros que se protegen entre las manchas verdes de la ciudad. Sobre todo en invierno, cuando resulta más fácil verlos y oírlos ya que parecen preferir el efecto
isla de calor del interior de la ciudad y las suaves temperaturas de la vega del Guadalquivir frente a los fríos de la sierra. Por ejemplo, el pollo que me ha dado la idea de la entrada ha sido una curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) como la de la foto, que se colaba esta tarde como un ratoncillo entre los setos junto al carril bici.

Algunos son más fáciles de reconocer por el canto, como por ejemplo el
herrerillo (Parus caeruleus), arriba a la izquierda en el mosaico, o el carbonero (Parus major, con su chi-chi-pán o su ti-chá, ti-chá característico), que se luce algunas mañanas. Los petirrojos (Erithacus rubecula, último del mosaico) también son reconocibles de oído (tek-tek-tek), pero se acercan con más curiosidad a las personas. Lo mismo estás en un banco sentado y se te pone uno a dos metros mirándote como si fuera un gorrión.

Arriba a la derecha está el jilguero (
Carduelis carduelis, conocido por el blog como malabaddon) de toda la vida. El año pasado me encontraba todos los días con uno que había descubierto su percha favorita en una jacaranda del cruce del Pretorio, y se pasaba los ratos muertos allí cantando.

Los otros tres son más discretos. El más estirado, en el centro a la izquierda, es el colirrojo tizón (
Phoenicurus ochruros), cuyo macho en primavera es bastante más oscuro que en la foto. Después de cada vuelo corto, se posa y se agacha varias veces mientras calcula si supones una amenaza. La lavandera blanca (Motacilla alba) es un delicado pajarillo que corretea por los caminos del parque del Vial. Y el mosquitero común (Phylloscopus collybita, chiffchaff en inglés, por su canto, abajo a la izquierda) es un poco más escurridizo, pero fácil de ver si se pasa a diario por allí.

domingo, 24 de enero de 2010

Huerta de Santa Isabel: la última batalla del ejército califal

Si se jura fidelidad, es para siempre. Hace mil años que cientos, miles de ellos murieron en los campos de batalla de la locura provocada por la guerra civil, y que fueron enterrados, en el mejor de los casos, en alguno de los inmensos cementerios de la agonizante capital del imperio califal. Sus espíritus han sido convocados y ahora se preparan para dar una última batalla, como si de los muertos de las Montañas Blancas de El Señor de los Anillos se tratara.

Se han levantado de los
maqabir de la avenida del Aeropuerto, de la glorieta de Almogávares, de todas las necrópolis conocidas, y se dirigen al antiguo Cuartel de Artillería, en la avenida de Medina Azahara. Allí, dando la espalda al Rectorado, ante los atónitos conductores y paseantes, forman en medio centenar de filas, sobre la calzada, y preparan sus espadas. Piensan, mientras la caballería califal se posiciona en los flancos y los conductores huyen despavoridos, en qué horribles ingenios habrá desarrollado el arte militar de los infieles (iba a decir cristianos) a lo largo de este milenio.

Los mismos infieles que, con sus máquinas imparables, han desenterrado los restos de su cuartel general del noroeste, entre Turruñuelos y Miralbaida. Los mismos que quieren construir allí esas verdaderas colmenas que ellos llaman viviendas. Todos sus informes concluían que la operación se estaba gestando en el antiguo cuartel, hoy más conocido como Gerencia Municipal de Urbanismo. Al grito habitual de "Alá es grande", y esas cosas, saltan la verja de las dependencias municipales y, rompiendo puertas y ventanas, entran a saco en las oficinas.


Allí les reciben hordas de funcionarios del Ayuntamiento y de técnicos en nómina, empuñando licencias de obra enrolladas, contra las que las espadas califales, oxidadas de hace mil años, se quiebran y deshacen, dejando los papeles teñidos de un color anaranjado. Los aviones de papel hechos con las resoluciones que autorizaron la destrucción de los arrabales de Poniente, vergüenza de nuestra época, sobrevuelan a los asustados soldados de Alhakén II, cuya moral va quedando minada al contemplar las autorizaciones de eliminación de los restos encontrados en Fátima junto al arroyo Pedroches, o los de la avenida de Libia. Sus casas habían sido destruidas por la invencible mano de la Gerencia.


Ayer pasé por allí y, pese a la relativa normalidad que se veía desde fuera, la fiera batalla continuaba en su interior. El resultado es incierto, aunque se rumorea que habrá una tregua que respetará ambas cosas, viviendas y restos arqueológicos. No me lo acabo de creer. El tiempo dirá.
---
El tiempo dirá, de paso, si realmente estos restos se corresponden con algún tipo de instalación militar de época califal. La cercanía a la casi inexplorada almunia o palacio de Turruñuelos abre un gran abanico de posibilidades.

miércoles, 20 de enero de 2010

El espía, el poeta, el nacimiento del pego y el globo que no voló

Debo reconocer que escribo esta historia sobre los hombros de gigantes, pero no por ello me ilusiona menos, porque a mí me da que nos vamos a acercar mucho al origen de esta expresión genuinamente cordobesa. Falta la prueba definitiva, por lo que esto no deja de ser una teoría, pero se non é vero, é ben trovato. Si no es verdad, al menos tiene muy buena pinta.

Hace mucho tiempo ya
colgué por aquí un enlace a la Cordobapedia, que explica el origen del pego como resultado del ascenso fallido de un globo, a finales del XIX, por parte de un francés, cuyo apellido sonaba más o menos "Pegó", empezándose a relacionar con este hombre cualquier tontería local. Yo no sé quién colgó esto en la Cordobapedia, y esta es la primera clave a tener en cuenta: ¿de dónde salió esta hipótesis? Evidentemente, alguien estudió el tema antes y llegó a la misma conclusión que luego contaré. Así que todo parece indicar que estamos asistiendo en directo al nacimiento de una leyenda, que conserva algunos datos y modifica otros. Una versión 2.0 de esta leyenda es la que refleja la Cordobapedia.

El caso es que existió un episodio histórico similar al mencionado. Hubo globo, hubo franceses (aunque no directamente ni en ese momento) y hubo fracaso... Y de paso, nos introduce en la vida de uno de los más apasionantes personajes que han pisado la Córdoba moderna: Domingo Badía y Leblich, catalán, que llegó a ser prefecto de la ciudad bajo la dominación napoleónica y que, camuflado como árabe musulmán, fue el segundo europeo y primer español en penetrar en los recintos prohibidos de La Meca, después de actuar durante años como espía en Marruecos.

Domingo Badía, caracterizado como el musulmán Alí Bey

Hay que atrasar el calendario hasta 1795, al final del siglo de las luces, cuando Domingo Badía fue nombrado administrador de las rentas del tabaco para el Estado en Córdoba, procedente de un cargo de Defensa en Granada. Entre 1792 y 1793, según las fuentes, había remitido al primer ministro Godoy un informe sobre globos aerostáticos, que al parecer pretendía emplear con fines militares, aun cuando las primeras ascensiones de los Montgolfiere se llevaron a cabo una década antes, y era una tecnología aún en pañales.

El Campo de la Merced en 1862, 70 años después

Badía recibió el visto bueno del Estado y construyó su globo en el Campo de la Merced (también bailan las fechas, 1793-1795, me gusta más esta última), fracasando en sus dos intentos de hacerlo volar, debido a las adversas condiciones meteorológicas. El revuelo y las espectativas en la ciudad habían sido enormes y la multitud quedó totalmente decepcionada.

La aventura le supuso su ruina económica, y su padre consiguió que el Consejo de Castilla le retirara la autorización para seguir experimentando, por su propia seguridad. Si queremos encuadrar correctamente la entrada de la Cordobapedia
, parece que habría sido este acontecimiento el que habría grabado la palabra "pego" en la mente popular. Pero, ¿por qué, una vez descartado el tema del apellido francés?

Firma de José Mariano Moreno

Pues resulta que, por Ramírez de Arellano y sus Paseos, sabemos que el fracaso de Badía fue caricaturizado en unos versos satíricos por un poeta local cordobés. Ese poeta se llamaba José Mariano Moreno. Desde luego, esa coplilla debió tener relevancia, cuando los Paseos la mencionan 80 años después. ¿Usó Moreno la palabra "pego", en el sentido de "trampa" o "engaño", en esos versos? En una palabra, ¿fue Moreno el inventor del pego, y Badía el primer pegoso?

Todo esto se basa en unos versos que no he encontrado, y en una mención a un globo fallido que no sé de dónde salió. Pero me gusta, y me parece
ben trovato. Ahora falta que algún sesudo investigador o académico con acceso a los manuscritos de Moreno se ponga a rebuscar en su obra. ¿Dónde pudo publicar sus versos satíricos para que fueran accesibles al público en general? ¿Había algo parecido a un periódico local en aquella época? Hasta aquí he podido llegar yo, y parece que ya hubo quien llegó antes. Ahora que sigan otros.

---
Los aficionados a La Rosa de los Vientos conocemos los llamados Versus de Juan Antonio Cebrián, pequeños relatos sobre una pareja de personajes históricos cuyas vidas se entrecruzan, normalmente por motivos poco amistosos. Algo parecido ocurre entre José Mariano Moreno y Domingo Badía. Después de haberle dedicado sus versos satíricos en 1795, Badía fue prefecto casi el mismo tiempo que estuvo Moreno de secretario de la Academia, una importante institución de la época.

sábado, 16 de enero de 2010

La firma inmortal de José Mariano Moreno


Os presento a un hombre que, poco a poco, va perdiéndose en la memoria de los cordobeses que aún pudieran, dos siglos después, haber oído algo sobre él. Se ha refugiado en las bibliotecas, como muchos grandes personajes, y aún así resulta complicado dar con él. Así que siento mucho que este retrato que cuelgo aquí sea totalmente fragmentario, formado por algunos trocitos de su persona procedentes sólo de un par de fuentes.

José Mariano Moreno Bejarano nació en Córdoba, de familia humilde, un 4 de julio de 1764. Fue un estudioso y especialista en la lengua latina, ya que no tuvo recursos para dedicarse a la judicatura. De carácter retraído, fue discreto y salía poco de la casa donde vivía con su mujer, Francisca Uriarte. Dedicado casi toda su vida a la enseñanza, fue también bibliotecario durante algún tiempo.


En la mañana del domingo 11 de noviembre de 1810, se celebró la primera reunión de la que, empezando como Academia literaria de Córdoba, se convertiría en Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de esta ciudad. En las elecciones que ese día tuvieron lugar, José Mariano Moreno fue nombrado secretario, y por tanto es su firma la que aparece estampada, junto a otras, en las actas de cada reunión de la Academia hasta, al menos, mayo de 1811.


Presentó en este foro diversas obras, como su
Crítica imparcial de Lucano, una Memoria sobre la naturaleza de la oruga y modo de extinguirla, otra Memoria sobre el modo de escribir la historia de Córdoba y su Provincia, o el Elogio del literato cordobés Pedro de Valencia. Hay, de paso, alguna fábula y un estudio sobre el tizón del trigo.

Murió el 20 de octubre de 1833, en la ciudad que le vio nacer. Francisco de Borja Pavón y Luis María Ramírez de las Casas-Deza fueron algunos de sus discípulos más destacados, y perpetuaron en la medida de lo posible su memoria.


Punto y seguido.

martes, 12 de enero de 2010

Córdoba frente al misterio (15): el bien contra el mal en la plaza de las Dueñas

Hace unos días salió la plaza de las Dueñas en el pequeño juego de lugares cordobeses que tenemos en el blog, y pensé que podría ser un buen momento para contar una de las muchas leyendas milagrosas que adornan la vida de San Álvaro de Córdoba, ojo, el del siglo XV, no el mozárabe.

El
convento de las Dueñas se encontraba más o menos entre el Císter y el Hospital de San Jacinto (Los Dolores). Para no iniciados: subiendo desde el Ayuntamiento por Alfonso XIII, coges la calle del Maimónides a la derecha y llegas a un jardincito. Pues la plaza y la manzana que está sola formaban el desamortizado (1868) convento de las Dueñas.

Cuentan los relatos, más o menos coincidentes, que una noche indeterminada, probablemente a finales del siglo XIV, estaba San Álvaro en su cueva junto al convento de Santo Domingo, que él había fundado, cuando oyó pasar por el cielo una legión de demonios. Algunas fuentes pintan un cielo enrojecido mientras los espíritus malignos explicaban al fraile que se dirigían a Córdoba, al convento de las Dueñas, a recoger el alma de la monja Juana Díaz, que estaba a punto de morir en pecado, según Ramírez de Arellano (1875). Las versiones anteriores dicen simplemente que bajaban a tentarla, con permiso de Dios, en la última hora de su vida.

San Álvaro, haciendo un poco de Herodes con los Reyes Magos, les pidió a los demonios que a su regreso le contaran qué tal les había ido. Nada más verlos bajar hacia Córdoba, se puso en oración para pedir por el alma de la monja.


Es muy interesante la crónica de Luis Sotillo de Mesa en 1628, que menciona a Teresa Muñiz de Godoy y a Andrea de Cárdenas, monjas de las Dueñas, como ancianas (durante el proceso de beatificación, se entiende) que habrían escuchado en su juventud el testimonio de los testigos directos de lo que pasó aquella noche.


Cuentan que gracias a las o
raciones de San Álvaro y a la vigilia permanente de las monjas junto a la moribunda...

El brocal saltó en pedazos, y los demonios huyeron por donde habían venido, no sin antes echarle en cara a Álvaro que les había fastidiado la misión.

Fray Hipólito García, prior de Santo Domingo en 1785, contará así el suceso:


Sánchez Feria (Palestra Sagrada, tomo I, pág. 40) también tratará el tema sin añadir grandes novedades al relato.

Queda por saber si el pozo al que se hace referencia se encontraba en los terrenos del convento. Si era así, y con todas las precauciones que evidentemente hay que tomar con este tema, cabría pensar que según se describe su situación estaría al norte, en la parte del convento que daba a la actual calle Ramírez de las Casas-Deza, o incluso en sus terrenos junto a la cuesta del Bailío, junto a la casa hoy en ruinas.

Esta entrada tiene tantísimas ramificaciones que no voy a tomar ninguna... el manantial de las Dueñas, la curiosísima historia del convento de Santo Domingo y otras entregas de misterios cordobeses que algún día verán la luz. Poco a poco.

Para los más curiosos, aquí dejo la crónica completa de 1628 sobre el tema.













































---
Foto en color: Cordobapedia

viernes, 8 de enero de 2010

Córdoba, como la vio Alfred Guesdon


Parece como si la ciudad, antes de emprender un largo viaje, hubiera querido hacerse una foto de despedida. Hacía unos quinientos años que sus límites urbanos no variaban, y su fisionomía sólo había cambiado por la construcción de algunas iglesias y conventos (incluyendo, por supuesto, la Catedral), así como algunos edificios notables como la plaza de toros o la llamativa fábrica de sombreros de la Corredera, cuya chimenea expulsaba los primeros humos sobre la ciudad.

La imagen que vemos es una pintura realizada por Alfred Guesdon entre 1850 y 1860, en uno de sus viajes por España, basada en uno o más
daguerrotipos, que eran primitivas fotografías con un tiempo muy largo de exposición. Guesdon las hacía desde un globo en vuelo, así que nos lo podemos imaginar esperando pacientemente los momentos de calma atmosférica para lanzar sus fotos, si quería ser capaz de reconocer en ellas algo más que borrosas manchas alargadas. Aun así, el hecho de que fuera necesario hacer luego una pintura dice mucho de la calidad de los daguerrotipos obtenidos.

Sin embargo, ahora tenemos casi una fotografía en color de la Córdoba de la época, donde se intuye ya una construcción o arboleda en la zona de la estación (que entró en servicio en 1859), aunque ciertamente no se aprecian muchos detalles. Se pueden ver muchos otros lugares ya desaparecidos, como el
convento de la Victoria, la puerta del Colodro, la de Plasencia, el molino de la Albolafia antes de ser destruido por la carretera de Cádiz, el estado de la huerta del Alcázar que ahora se pretende recuperar... Algunos detalles aparecen un poco desplazados, como ocurre por ejemplo con San Hipólito, que se va casi a los Tejares, pero se puede disculpar.

Aunque el ferrocarril estaba a punto de transformar la ciudad, aún no habían comenzado los grandes cambios, como la prolongación hasta la ronda de los Tejares del entonces paseo de San Martín (hoy Gran Capitán), la apertura de la calle Claudio Marcelo o el ensanche norte hacia la estación.


La ciudad aún tardaría más de medio siglo en abandonar de forma decidida el perímetro de sus murallas.


---
La entrada del Chorrijuego del Patrimonio Cordobés sigue y seguirá accesible desde el enlace en la barra lateral. Saqunda, Sherezade y lamalgama están empatados a una foto adivinada...