Este puente se sitúa sobre el arroyo Fontalba, a escaso medio kilómetro al oeste de las murallas de Ategua, siguiendo hacia Córdoba la vereda de Granada, y presenta un estado de conservación bastante aceptable. Podríamos disfrutar de su estructura íntegra si se retirara el barro que lo ciega casi por completo, haciéndole perder todo sentido funcional, y amenazando cada vez más con su completa desaparición bajo los sedimentos.
Hoy en día este puente es cruzado, principalmente, por deportistas y peregrinos que realizan el Camino de Santiago. Sin embargo, en la antigüedad tuvo más ilustres visitantes. Aunque no es posible asegurarlo, cabe la posibilidad de que estuviera ya construido cuando César puso sitio a la ciudad de Ategua en el año 46 a. C., tras fracasar en su ataque inicial contra las murallas de Corduba.
Según Melchor Gil (1), habría que datar el puente en los últimos años de la República o primeros del principado de Augusto, que llevó a cabo importantes obras en nuestra región, entre ellas, probablemente, el propio puente romano de Córdoba. La característica de tener algunas de las dovelas (piedras que forman el arco) partidas la presenta también el puente del arroyo Yegüeros, cerca de Alcolea.
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(1) El camino de Corduba a Ategua: nuevos hallazgos de infraestructura viaria romana en la provincia de Córdoba, Anales de Arqueología Cordobesa, 1997.