Cuando a estos expertos se les da la ocasión de excavar de manera seria y de analizar y publicar sus resultados, pasan cosas como la de Alcolea en 2005, cuando Rafael Martínez, de la Universidad de Córdoba, descubrió la que podría ser la representación humana (o al menos, antropomórfica) más antigua de la vega cordobesa del Guadalquivir.
Es una pequeña pieza de terracota, muy similar a otras encontradas en Portugal y en Murcia, que ha sido datada en el cuarto milenio antes de nuestra era, alrededor del año 3500 AC. Se puede ver cómo, con una pequeña presión con los dedos, el autor de la pieza le dio una rudimentaria forma humana, con una nariz y ojos. Las líneas paralelas a ambos lados del cuello son un motivo repetido en esta clase de piezas.
Los autores de la investigación, aunque reconocen que es muy complicado imaginar para qué se utilizaba, afirman que sólo el hecho de que sea una imagen humana simbólica, lo que en estos casos se llama un "ídolo", ya tiene una gran importancia dentro del arte neolítico.Este período de la historia, tan extenso como desconocido, tiene el problema de que normalmente no aporta descubrimientos espectaculares o estructuras visitables bien conservadas. Sólo con un intenso trabajo didáctico que capte el interés de la gente se podrá hacer ver que todas las tierras que rodean la ciudad están llenas de pequeños testimonios de los pueblos que la habitaron hace miles de años.
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Martínez Sánchez RM, García Benavente R, 2009: Una terracota figurada del IV milenio AC en la Vega Media del Guadalquivir, Trabajos de Prehistoria, 66.