El periódico del día siguiente se deshace en halagos hacia la calidad del sonido, de las butacas, de la iluminación indirecta y de las múltiples comodidades que habrían de llegar en cuanto el cine estuviera terminado por completo, ya que se inauguró inconcluso por los deseos del público, según la empresa explotadora.
Aquí queda, archivado para la posteridad.
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