
Eso debía pensar, desde luego, Ramírez de Arellano sobre el nombre que la gente le daba desde siempre a esa casa situada al final de la calle Cárcamo, llegando ya al hospital de la Misericordia y a la muralla norte de la ciudad. La verdadera respuesta le vino dada por unas obras en 1870, cuando se derribó la fachada de la casa, y apareció bajo los materiales modernos y formando parte de una antigua portada, un fragmento de escultura romana femenina con un busto desproporcionado. Los antiguos, que solían llamar a las cosas por su nombre, no tardarían en bautizar el inmueble en honor a la señora aquella.
Al parecer, la escultura fue llevada a uno de los patios del hospital. Cabe la posibilidad de que allí estuviera hasta el derribo y nueva urbanización en el siglo XX, por lo que, con un poco de suerte, la pieza podría estar en el Museo Arqueológico. Un día me llegaré a echar un ojo a todas las esculturas romanas femeninas, todo sea por la cultura.
4 comentarios:
Indiana Osario en busca de la romana de grandes pechos. La vida misma.
Haré un estudio antropométrico, por si hubiera que cambiar la denominación a ubre... jur jur jur.
Y si estuviera en los fondos del Museo de Bellas Artes? Habla con el Jeros
Puerta si encuentras la estatua de "las tetas" espero que le hagas unas fotos y las pongas aqui para que nos deleitemos con sus voluptuosas formas jeje, un saludo amigo.
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