viernes, 4 de junio de 2010

El algarrobo del Patriarca: ¿cómo de centenario? (I)

Capítulo Uno: el árbol

(Capítulo Dos: la leyenda del algarrobo del Moro)

¿Cuántos atardeceres ha visto uno de los seres vivos más viejos de Córdoba y sus alrededores? Resulta imposible aproximarse a una respuesta, con los métodos que conocemos, antes de que acabe por morir de forma natural o, más probablemente en este mundo que nos ha tocado vivir, de ser tristemente talado.















En la zona del Patriarca, más cerca ya de las primeras casas de Santa Ana de la Albaida, hunde sus raíces un algarrobo (Ceratonia siliqua) que, aunque menos conocido que el de la loma de los Escalones, cuya edad se estima entre 350 y 400 años, se le aproxima en sus dimensiones. Realmente es muy complicado dar un dato fiable hasta que no se corta el árbol y se cuentan los anillos, porque además la toma de una muestra radial se complica cuanto más dura es la madera, siendo, para colmo, más complicado contar los anillos estacionales en especies de hoja perenne.

Este algarrobo centenario viene señalado en la conocida como "ruta verde" de los
Paseos por la Sierra de Córdoba, y creo recordar que durante un tiempo tuvo un cartel explicativo sobre cómo sirvió de fuente de alimento en las épocas del hambre.











El árbol tiene tres enormes fustes que emergen de un tronco principal cuyo perímetro a ras de suelo es complicado de definir, por la sedimentación en el lado norte y la erosión del lado sur. De todos modos, se acerca a los diez metros (espero poder traer las medidas más precisas en breve). Los diámetros N-S y W-E son, respectivamente, 16,5 y 14 metros. A pesar de ello, no está en la lista de árboles singulares de la provincia, lo cual debería corregirse de inmediato, dándole protección ante cualquier futura agresión urbanística.

Y aunque el algarrobo del Patriarca, por su propia historia vital, ya merecía una entrada en este blog, hay algo más que me tiene escamado, y que quería compartir aquí desde hace tiempo. Una leyenda local, de las llamadas "tradiciones piadosas", que remite a este lugar y quién sabe si a este árbol en concreto.


Para no alargar el tema, partiré la entrada, y os la contaré en un par de días.

4 comentarios:

Laurentino dijo...

Saludos Puerta

No sabía lo del algarrobo, pero estuve hará unos años paseando por esa zona del Patriarca y la Albaida y me sorprendieron los olivos y acebuches tan viejos que hay por la zona, algunos incluso con el tronco abierto. No soy un experto, pero creo que también tienen sus siglos.

malabaddon dijo...

¿En qué catálogo de árboles singulares has mirado? ¿En el de la Junta o en el de la Diputación? Yo tengo el libro del de la Diputación y es verdad que no aparece entre las 70 fichas descritas, pero son sólo parte del catálogo. En el municipio de Córdoba hay catalogados 123 ejemplares. Es probable que esté entre ellos, aunque no lo sé.

José Manuel Ben-saprut dijo...

¿Futura agresión? No, amigo Puerta, la agresión está ya tan cerca que se huele.

Desde mi ventana veo como semana a semana el asfalto y el hormigón se va acercando. Ya hay farolas a tiro de piedra, y basuras en sus alrededores. La zona está siendo asediada por la civilización. Hay mordiscos en la tierra, árboles desaparecidos, arroyos cortados por la apisonadora...

A Laurentino: Efectivamente, hay un bosque de aligustres antiquísimo, y otro de encinas, y más arriba una pradera de jara pringosa,... y todo, absolutamente todo, lo vamos a perder en menos de dos años. Ya en la parte más baja de la montaña las botellas vacías de Aquarius, Cocacola y Cruzcampo dan colorido a las praderas floridas y en los bordes del camino; un día señalizado y hoy olvidado y abandonado.

Una pena.

Puerta de Osario dijo...

Fue en el de la Junta. A ver si consulto el de la Diputación, que creo que lo tiene Sherezade.

Y espero que en el tema urbanístico tengamos suerte, pero desde luego la batalla perdida de los domingueros (mientras se pueda entrar con coche a la zona, porque como bien dijo un inglés, "donde llegan los coches llega la mierda") provocará, posiblemente que algún verano salga ardiendo el encinar y se nos vaya a tomar viento el algarrobo, el bosque y lo mismo alguna casa.