Después de leer algunas cosillas y, sobre todo, mucho imaginar, creo que me puedo meter en este nuevo jardín sin salir escaldado. No existen fotos, no quedan restos, pero creo que hay soporte para argumentar que hubo un azud, con sus molinos, que desapareció por completo, aguas arriba del molino de Martos, a la altura de lo que hoy es el puente del Arenal y la portada de la Feria.El texto que encabeza la entrada es un fragmento del tomo 2 de la "Palestra Sagrada", de Sánchez Feria, en el que explica cómo el río dejó al descubierto, en 1751, las ruinas de una azuda y molinos. Ramírez de Arellano habla de que en este sitio hubo en lo antiguo varios molinos harineros y batanes para los paños, los que desaparecieron por completo, consistiendo principalmente en que, construida la azuda de Martos, quedó la corriente más mansa, a consecuencia de haber perdido el declive que antes tenía.Las referencias documentales a los molinos de San Julián, relativamente frecuentes durante los siglos XV y XVI, dejan de verse antes de llegar al XVII. En el último tercio del siglo XVI se produjo la ruina de esta zona industrial de la época, ahogada (literalmente) por el empeño del río en salirse de su madre de entonces, y por el aumento del nivel del agua, consecuencia del recrecimiento del azud de Martos.El estudio de los molinos y batanes se complica de forma endemoniada si tenemos en cuenta que se les daban nombres que variaban con los años, a veces nombrando una sola aceña, a veces la casa entera, que podía contener varias de ellas. Los propietarios cambiaban, los arrendatarios iban y venían, y así no hay quien se aclare sin una investigación en profundidad.Se cree que en la parada de San Julián había nueve canales utilizables, con sus correspondientes norias hidráulicas, cinco de ellos para batanes y cuatro de pan moler. Para hacernos una idea, basta decir que el molino de San Antonio, el de al lado de la Calahorra, contenía cuatro piedras de moler, con lo que un par de casas o tres serían suficientes para albergar toda la infraestructura.Conocemos sus propietarios con bastante claridad, allá por 1570, más o menos. El Cabildo poseía dos aceñas y un batán; el convento de Santa Clara, dos piedras de aceña de pan moler; Isabel Mejía Tafur, viuda de Hernando Pineda, un batán; y así sucesivamente: conventos, nobles y adinerados se repartian el resto.Se conocen ventas y cambios con respecto a esta situación, y a veces aparece el Cabildo como propietario de dos batanes, o se nombran personajes que no habían aparecido por ninguna parte en otros papeles. Pero lo que debe quedar claro, a mi parecer, es que hubo azuda de San Julián, y dos o tres casas de molinos que alojaron toda esta industria, que el río primero arrasó y luego abandonó al olvido en el paso del siglo XVI al XVII.---La duda que no me dejaba publicar la entrada a gusto era un pequeño edificio que se ve en los planos del siglo XIX al otro lado del azud de Martos, en Miraflores. ¿Y si los molinos de San Julián hubieran estado en ese mismo azud? Según como se mire, se podrían considerar "aguas arriba" del molino de Martos.
Arjona Castro, en su Historia de Córdoba durante el Emirato Omeya menciona un molino de la Alheña, que él ubica en la antigua almunia de Nasr, y que puede ser el situado en la parada o presa de San Julián, aceñas que eran diferentes a las de Martos aunque estaban a su misma altura en el río, que en el siglo XIV tenía cuatro piedras situadas en la orilla izquierda del río. Yo sé que Arjona es mucho Arjona, y yo también he pensado mucho si estos molinos de San Julián estarían la misma azuda, pero en mi opinión, si en 1567, cuando estaban aún en pie las industrias molineras y bataneras de las que hemos hablado, hubiera algo de ello en el azud de Martos, como implica lo que dice el arabista, Wyngaerde lo habría mostrado en su pintura, que es casi una fotografía. Y, sin embargo:
Por otro lado, en muchos documentos se habla explícitamente de la parada de San Julián, que está por encima de la parada de los molinos o aceñas de Martos, o se habla del trozo de ribera entre el Azud Real (el de Martos lo era, por pertenecer a la Orden Militar de Calatrava) y el de San Julián.El próximo día, la última entrega de esta historia resumida del Guadalquivir en la zona del Arenal: cómo y por qué desparecieron los molinos del azud de San Julián. Una batalla, perdida de antemano, que libró el Cabildo de Córdoba contra el poderoso Consejo de las Órdenes.---
Gran parte de la información se ha obtenido del libro Molinos y aceñas de la ciudad de Córdoba, de Cristóbal Torres Delgado. Otras menciones son títulos de documentos del Archivo Municipal de Córdoba.
Si no fuera por algunas fechas que parecen bailar y no casar adecuadamente, se podría decir que fue la presencia de una ermita dedicada a San Julián la que provocó la aparición de un topónimo que luego se aplicaría a numerosos lugares, calles o hitos de la zona. No podemos ubicarla de forma exacta, pero nos podemos hacer una idea con la imagen. El murallón se reconstruyó cerca de 1770, casi un siglo después de que desapareciera la ermita, así que no es descabellado imaginarla al final de la calle que lleva (aún) su nombre.
Según Ramírez de Arellano, uno de los pocos que mencionan la ermita en la literatura, se encontraba a unos 200 pies (280 m) del río. Esto nos obligaría a llevarla algo más al sur de la imagen, porque con la curva del río la distancia podría encajar, pero cualquiera hace cuentas con lo que ha variado el cauce. Nos dice también que medía cinco varas en cuadro (apenas 4 x 4 m), aunque no sabemos en qué época.
Fue fundada, sobre otra anterior, por Martín de Angulo y Contreras.
Rebuscando un poco, parece ser que este hombre fue un caballero de la Orden de Calatrava, Veinticuatro de Córdoba (hijo de don Lope de Angulo, de la Orden de Calatrava, Veinticuatro de Córdoba, así funcionaban (?) las cosas) que vivió en el siglo XVII, entrando a dicha Orden en 1667. Había nacido en Jaén, pero vivía en Córdoba.
Si consideramos que la ermita de San Julián fue fundada en ese tercer cuarto del siglo XVII, tenemos el problema que supone la aparición del topónimo en muchos documentos del siglo XVI, e incluso del siglo XV, pues ya en 1422 se alude a una parada de molinos en San Julián. De modo que habría que aceptar que, o bien nos estamos confundiendo de Martín de Angulo y Contreras, o bien existió desde poco tiempo después de la conquista cristiana un lugar de culto con ese nombre en la misma zona.
Sea como fuere, ese siglo XVII marcó la destrucción del santuario. El 22 de enero de 1684 el río Guadalquivir derribó en una crecida parte de la casa-ermita, y arrastró otro trozo en la avenida del 10 de febrero. El 21 de enero y el 19 de febrero quedó San Julián completamente perdida, y la destrucción definitiva tuvo lugar en 1692.
Sánchez Feria, en su Palestra Sagrada, impresa en 1772, menciona las ruinas de la ermita de San Julián, aún visibles en el lecho del río, según él en el lado opuesto del mismo, ya casi en el Arenal. Hay que tener en cuenta que la reconstrucción del murallón de San Julián se ordena en 1770 pero no culmina hasta unos años después, por lo que es posible que Sánchez Feria cuente la situación anterior a la reparación, y luego se consiguiera estabilizar el cauce hasta el siglo XIX.
Incultos ciudadanos, senequillas de medio pelo. Habladores de pegos, gentuza varia. ¿Cómo satrevei ustede a hundir con rumores y faltas de respeto el honor de una milenaria familia?
Allá por el año 1146, en plena primavera, Córdoba vivía el feliz idilio de las tres culturas. Alfonso VII se paseaba alegremente al sur del Tajo, dándoles intensa zapatilla a los andalusíes que se habían rebelado contra el poder central del imperio almorávide, dueño de la España (?) musulmana desde finales del siglo XI. Era la época de las segundas taifas, y los castellanos se forraban a base de imponer tributos a los reinos más débiles surgidos de la desmembración del imperio. Por decirlo brevemente. Así pues, en mayo de ese año, el rey Alfonso llegó a Córdoba con un poderoso ejército, dispuesto a conquistar la antigua capital.Lo que nadie sabe es que Ahmed ibn Ybenian, que tenía una huerta de azofaifos en el camino de la al-Rusafa, volvía andando, el día de la batalla, camino de la ciudad. Venía tan contento porque había firmado un acuerdo con Noriega para hacer pisos en sus tierras, y así su familia tendría prosperidad y futuro. Pero a un kilómetro escaso de la muralla de la Medina, todo se torció. De las lomas del norte bajaba un grupo de más de cien castellanos a caballo, a toda velocidad, con los estandartes al viento. Ahmed, que estaba un poco teniente de oído, no se percató hasta que fue demasiado tarde. Los soldados le pasaron por encima, arrollándole, con la mala suerte de que iban en fila india. Se sospecha que hubo también algo de mala uva en la acción.Fue tan sonado el hecho, que el lugar donde arrollaron a Ahmed fue bautizado por los conquistadores como el sitio del arrollo del moro. Su familia recordó para siempre el lugar y la fecha de su muerte, y transmitió su desgracia de generación en generación. Hasta el siglo XXI, en que Rafael Jibenín, a quien su bisabuelo le contó cuando era chico el origen de su apellido, fue contratado con una porquería de sueldo por el Ayuntamiento de Córdoba, para que echara tres mañanas haciendo plantillas con los nombres de todas las calles de la ciudad, para la nueva señalización.A Rafael se le empañaron los ojos cuando llegó a la calle Arroyo del Moro. Cuánta injusticia, por culpa del riachuelo aquel, que había engullido la memoria de su tatara[...]abuelo. Era el momento soñado por sus antepasados. Todo el mundo sabría ahora del martirio de Ahmed frente a los cristianos. Y escribió aquella elle con la cabeza bien alta.---
¿Cómo ha podido llegar a ocurrir? ¿Es que nadie se dio cuenta? Esas placas tuvieron que verlas bastantes personas, ¿nadie dijo "esto no se puede colocar así"? ¿A nadie le importó? A lo mejor es que el idioma hoygan ha avanzado en pocos años más de lo que nos imaginamos, y ahora busca la cooficialidad colándose en algunos documentos oficiales y rótulos callejeros.No hay otra explicación. Bueno, sí. La de Ahmed, el agricultor de azofaifos.---Córdoba forever ya zurró convenientemente sobre el asunto.---El próximo día, volvemos al río, pero era necesario un descanso. Que lo poco gusta y lo mucho cansa.
Pensé que no se iba a ver tan claro, pero la composición de imágenes es un verdadero viaje en el tiempo, a lo largo de algo más de 150 años de historia del extremo oriental del antiguo barrio del Campo de la Verdad (la foto está girada unos 45º respecto al norte).Aunque básicamente el cauce del río no ha variado desde el mapa de 1884 (simplemente ha seguido avanzando un poco más hacia el oeste), sí que se observa un cambio sustancial entre este plano y el de 1851. De hecho, es en ese momento cuando el murallón de San Julián cambia de lado del río*, como se ve en la superposición que ya apareció en la entrada anterior.
La riada más importante que tuvo lugar en aquella época fue la de 1860. Así, lo refleja, por ejemplo, Ramírez de Arellano en los Paseos, explicando el cambio de cauce:...han tenido lugar otras grandes avenidas, siendo la más notable en 1860, si bien no entró el agua en Córdoba, consistiendo principalmente en que, habiéndose destruido el murallón de San Julián, las aguas se extienden por aquel lado.La comparación de los planos muestra cómo el río cambió su orientación, tomando una dirección sur-norte más clara a la altura de lo que hoy sería el puente del Arenal. Para ello, se llevó por delante parte de la huerta de Segovia. También de los Paseos por Córdoba: Durante este siglo quedó abandonado dicho murallón [de San Julián] y el agua ha socavado el terreno, llevándose gran parte de él, tanto que de un huerto bastante extenso, llamado de Segovia, sólo ha quedado la casa que, como otras cercanas, acabarán por arruinarse si antes no se pone remedio, en el que nadie piensa.En realidad lo que hubo en 1860 no fue una sola riada, sino que, después de una larga sequía de varios meses, a primeros de noviembre empezó a llover, y no apenas hubo días soleados hasta final de año. Como consecuencia, el río subió notablemente al menos en dos ocasiones, a mediados y a finales de diciembre. De esos días son estas noticias del Córdoba, ambas referentes a la orilla izquierda del Guadalquivir.
Esta variación en el cauce debió ser determinante para que en las crecidas del siglo XX, especialmente en la de 1947, los sedimentos comenzasen a depositarse mayoritariamente en la orilla derecha del meandro, a la altura del molino de Martos, que perdió así su funcionalidad.
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* Al menos de forma definitiva. De acuerdo con algunas fuentes, parece que ya en el siglo XVIII el río había traspasado el murallón y corría a su izquierda, y probablemente ni siquiera fue esta la primera ocasión. Las reparaciones aplicadas a la barrera para tratar de devolverlo a su cauce muestran que esta fue una larguísima batalla.
El gran caudal del Guadalquivir, y la manera en que los diques y murallones han aislado al río a su paso por la ciudad, dan la falsa impresión de que se trata de una bestia inamovible, demasiado grande como para sacudirse y serpentear variando su trayectoria en poco tiempo. Pero en realidad, antes de que se exageraran las diferencias de altura entre el cauce y la ribera por la acción humana, el Guadalquivir era un río poco profundo transcurriendo por un relieve bastante llano. Es fácil tocar el fondo del río con la pala de una piragua, por ejemplo, casi en cualquier punto de su cauce. Y si no fuera por los lodos depositados, que lo convierten en una verdadera trampa, se podría cruzar andando en muchos lugares sin que llegara a cubrir por completo. Es por ello que, durante las antiguas riadas, el agua invadía nuevas zonas y, si resultaban más favorables, se quedaba allí. Así, y según un magnífico trabajo de David Uribelarrea (U. Complutense) y Gerardo Benito (CSIC, Instituto de Recursos Naturales), el Guadalquivir ha variado en los últimos milenios su cauce, dejando antiguas madres en lo que hoy es el barrio de la Fuensanta, y en la zona de Mercacórdoba. Este último canal, que aparece en la imagen como "Madre Vieja", ha sido ocupado en tiempos históricos por el río cuando las crecidas superaban los 2500 metros cúbicos por segundo de caudal, lo que ocurrió por última vez en 1963.
Una vez que el río, en su desplazamiento hacia el sur, se encontró con los acantilados que marcan el abrupto comienzo de la campiña, descargó sus energías en un desplazamiento hacia el oeste, durante el último milenio, que poco a poco fue erosionando su orilla izquierda y amenazando con trazar una línea recta por la espalda del Campo de la Verdad, al pie de la iglesia del Cerro, y dejar en seco el puente Romano.
El movimiento de los últimos 500 años (en la imagen, la flecha junto a 500yr BP) se ve claramente en la superposición que encabeza el post, donde se compara el plano de 1851 con la vista actual. Tiene algunos defectos, pero se basa en la posición de la parroquia del Campo de la Verdad y el molino de Martos, así que es bastante fiable. En ella se puede ver cómo la zona del Eroski casi hasta la Cuesta de la Pólvora y la ermita de los Mártires estaba ocupada por el río, y el azud de Martos, que ahora quieren hacer creer que se va a reconstruir, en realidad necesitaría un trazado totalmente nuevo para recobrar su funcionalidad.El murallón de San Julián se puede ver en la imagen de Uribelarrea y Benito, y también en la superposición. Queda claro, por fin, cómo el río saltó de un lado a otro de la barrera durante el siglo XIX, aunque no fue un proceso rápido, sino que requirió de décadas (siglos) de acción erosiva.---
Información e ilustraciones 2 y 3 de: Uribelarrea y Benito, Fluvial changes of the Guadalquivir river during the Holocene in Córdoba (Southern Spain), Geomorphology 100 (2008), 14-31.
Esta es la historia de un topónimo maldito. De un nombre que se llevó el río, trozo a trozo, recuerdo a recuerdo, hasta extirparlo de la memoria popular cordobesa. Es el relato de una derrota en la lucha contra la fuerza del río Guadalquivir, que busca desde hace milenios su camino más cómodo a través de la Vega cordobesa, y parece no terminar de encontrarlo.En el año 2002, durante las obras para la construcción del llamado Balcón del Guadalquivir, el complejo de terrazas de la margen derecha del río, salieron a la luz unos restos arqueológicos que se correspondían con una estructura hasta entonces sólo conocida por fuentes escritas. Se situaban justo al sur del puente del Arenal, a la izquierda de la portada de la Feria.Se trata de una muralla que se construyó en el siglo XVI para proteger la ciudad y sus huertas frente a las continuas riadas que, invierno sí e invierno no, castigaban las casas y el terreno, socavándolo poco a poco. Durante varios siglos, hasta finales del XIX, se hundió y reparó el llamado murallón de San Julián en diversas ocasiones, hasta terminar aceptando que el intento de evitar que el río anegara continuamente la zona sur de Córdoba había fracasado miserablemente.Según Enrique León (1), el muro fue construido a mediados del siglo XVI, concretamente en 1554, y ese mismo año una riada lo reventó. Una de las reconstrucciones se puede fechar en 1770. En 1860, según Ramírez de Arellano, y en 1876, según el mismo trabajo de Enrique León, el murallón quedó definitivamente superado y abandonado.Pero quizás el aspecto más curioso de esta construcción requiere de una pequeña reflexión. ¿Cuál era el objeto del murallón? Lo vemos ahí, en la orilla derecha del río, como protegiendo el Arenal, que hasta hace escasos años era un patio trasero de la ciudad, olvidado y con escaso valor como enclave urbano. Cuesta trabajo comprender tanto esfuerzo histórico por proteger estas tierras de cultivo.
¿O es que no era esa su misión?Sorpresa. El murallón se diseñó y construyó para proteger el barrio del Espíritu Santo y el Campo de la Verdad, evitando que el río, en alguna crecida, trazara una línea recta por la espalda del barrio y dejara seco su cauce tradicional, no volviendo a transcurrir nunca más bajo el puente Romano.¿Entonces...?Sí, entonces el río Guadalquivir ha variado su cauce en los últimos siglos, de manera que si nos fuéramos 200 años atrás, el puente actual del Arenal sería una absurda estructura sobre las huertas orientales del Campo de la Verdad. El río pasaba, entonces, por lo que hoy es el terreno de la portada de la Feria y el paseo de caballos con las grandes casetas que dan al Guadalquivir. Poco a poco, inundación a inundación, las aguas fueron abriéndose paso por la espalda del murallón, hasta trazar un nuevo recorrido más al oeste, arrebatando al barrio del Espíritu Santo una importante porción de tierras.La migración del río, que yo desconocía totalmente hasta que el compañero David me remitió a un artículo en la Calleja de las Flores, es el tema del próximo día.---
(1) LEÓN PASTOR, E., (2005), "El murallón de san Julián. Síntesis arqueológica del Guadalquivir y su curso fluvial a su paso por Córdoba", Anales de Arqueología Cordobesa 16, Córdoba, pp. 29-66.
La primera imagen está tomada de Arqueocórdoba.
Desde hoy y hasta dentro de unos días, el blog cierra por vacaciones. Podría dejar las entradas programadas, pero quiero que sea una desconexión electrónica de verdad, sin actualizaciones en Facebook y sin chiflíos en Twitter. De las estadísticas de visitas no me preocupo, para eso están todos los que llegan desde Latinoamérica preguntando a Google si existen los duendes.En septiembre habrá nuevas ganas y nuevos temas. De hecho, quiero que septiembre sea el primer "mes temático" en el blog, muy relacionado con el río.---
La imagen de la puerta de Osario, la identidad de esta página, surgió de los "laboratorios" de la Calleja de las Flores.
(ver anterior /ver siguiente)
Cuando, tras la revuelta de febrero de 1009, Muhammad ibn al-Chabbar, llamado al-Mahdi, obligó al Califa a abdicar a su favor, ocurrió algo que todavía no se explica del todo bien. En lugar de eliminar físicamente a Hisham II, lo cual le habría quitado legitimidad a los ojos de la sociedad cordobesa y de la propia familia Omeya, le encerró en el alcázar, incomunicado.Al-Mahdi temía que una revolución legitimista escogiera a Hisham II como líder para volver a colocarle en el poder, no porque el propio monarca depuesto la liderara, ya que no había liderado nada en su vida, sino porque seguía siendo un símbolo de la dinastía.El nuevo Califa decidió que simularía la muerte de Hisham, aprovechando que no eran tantas las personas que le conocían físicamente en la ciudad, así como que había fallecido en un arrabal un cristiano que se parecía asombrosamente al derrotado gobernante. De modo que, al tiempo que llevaba a Hisham II a una escondida casa donde permanecería bajo custodia durante años, el cristiano era vestido con la mortaja real, honrado como un Califa muerto en la mezquita Aljama y enterrado en el cementerio privado del alcázar andalusí.Poco tiempo le duraría a Hisham la tranquilidad de su muerte ficticia, pero podría disfrutarla hasta noviembre de 1009, periodo durante el cual al-Mahdi gobernó con tal grado de estupidez que consiguió ponerse en contra a los beréberes, que constituían la columna vertebral del ejército de Al Andalus. Ese sería su fin, pero esa ya es otra historia.---
Como de costumbre, tomado de "La Córdoba de los Omeyas", de Antonio Muñoz Molina. Está en Google Books, muy recomendable.
Línea temporal de la dominación musulmana (I y II)
Probablemente para muchos de los que leen este blog, a estas alturas de la película, les parecerá un poco irrelevante esta entrada. Conocen el libro, algunos se lo han tragado enterito y constantemente se hace referencia a él desde aquí.Pero es necesario dedicarle una entrada propia, en primer lugar por justicia: es uno de los documentos más importantes para estudiar la historia de la Córdoba contemporánea. Y también para que los que nunca lo han tenido en sus manos o en su pantalla puedan disfrutar de las miles de historias y anécdotas que contiene.Los Paseos por Córdoba fueron escritos por el gaditano, afincado en Córdoba, Teodomiro Ramírez de Arellano y Gutiérrez (1828-1909), en la década de 1870, publicándose por entregas en la prensa local y apareciendo posteriormente como una serie de libros que quedaron incompletos, sin que estén muy claras las causas de ello.Barrio por barrio, se explica el sentido del nombre de cada calle, de las casas más notables, de los personajes más famosos que las han habitado a lo largo de la Historia... Cada parroquia es minuciosamente estudiada, y prácticamente se puede decir que si un elemento relevante de la ciudad no es mencionado en los Paseos, es que sencillamente no existía en aquella época.El libro está inconcluso porque Ramírez de Arellano nunca terminó su explicación del barrio de la Catedral, privándonos de sus conocimientos sobre la Mezquita y, de paso, sobre la zona de San Basilio, que tampoco es mencionada. Sí tenemos la suerte de que dedicara unas páginas a los lugares más notables de los alrededores de la ciudad, incluso algunos puntos de la sierra.Hace poco tiempo se ha publicado el libro en formato wiki, gracias a un proyecto de Alfredo Romeo subvencionado por la Junta de Andalucía, abriendo las puertas de cada detalle de sus páginas a cualquier que use el buscador.
Ya sé que es romper el ritmo de las entradas, y ya sé que es tarde, pero estoy de vacaciones y no me quería acostar sin colgar este momento maravilloso que hemos podido disfrutar en el puente romano (antes no romano, antes romano). Durante un rato, se han alineado la Luna, Júpiter y la Calahorra, como puestos ahí para que nos quedáramos mirando todos los que pasábamos en ese momento. Así que, como afortunadamente llevaba la cámara y el trípode de juguete, hemos inmortalizado el momento. También tenemos la foto más de cerca, es la siguiente. La estrella que se ve abajo, menos brillante, creo que es Deneb Algedi, de Capricornio.
Como no sé hacer fotos en condiciones, poco más que las que la máquina es capaz de hacer por sí misma en modo automático, muchas veces hay imperfecciones y movimientos. Es lo que pensé cuando vi que Júpiter tenía alguna manchita alrededor en la foto. Pero mira por dónde, lo que se ven son los satélites galileanos, simplemente estirando el zoom de una cámara de andar por casa.
Aquí os los dejo a los cuatro. Mañana vuelvo a hacer una, con más calidad. Friki, sí, pero hoy muy contento.
PD. Pues no era tán fácil, efectivamente. Después de muchos intentos, sólo he conseguido una pequeña imitación, que permite ver lo rápida que es la rotación de los satélites de Júpiter. Casi todos han cambiado su posición en sólo veinticuatro horas. He llegado a la conclusión de no volver a hacer estas cosas si no tengo un telescopio y una cámara en condiciones.
La versión cordobesa de las líneas de Nazca, bajo la carretera de Trassierra. Así definió, en un momento de particular lucidez, el tabernero virtual de la Calleja de las Flores al yacimiento arqueológico de Turruñuelos, del que la mayoría de los cordobeses ni siquiera han oído hablar, y por encima del cual pasan estos días centenares de coches camino del fresquito de la sierra. Una imagen vale más que mil palabras, y en la foto superior, tomada de Google Earth antes de la última actualización, se ven claramente las líneas que delimitan el yacimiento. Aun así, a partir de esta pequeña introducción de hoy, yo creo que habrá que decir más de mil palabras sobre la historia, la investigación y el olvido de esta zona arqueológica protegida por la Junta de Andalucía.En primer lugar, un dato tranquilizador para los que han oído campanas de destrucción como consecuencia del futuro Hipercor. Turruñuelos no se toca, a corto o medio plazo, ni para bien ni para mal. No se investigará porque no hay pasta, pero no se construirá nada allí. La ciudad termina en el canal del Guadalmellato, y el Hipercor va en la zona de Turruñuelos, pero pegando a la Ronda Oeste.Nada más pasar la gasolinera de la carretera de Trassierra, comienza una ligera subida hacia la planta asfáltica de la Diputación, enfrente de la cual ha habido históricamente diversas discotecas. Ese lugar es el punto más elevado de las ruinas subterráneas que se extienden a ambos lados de la carretera, como se puede ver clarísimamente en la siguiente imagen, que combina una foto aérea con el mapa de sombras del Modelo digital del terreno de Andalucía: relieve y orografía.
Se aprecia la existencia de un recinto amurallado parcailmente conservado bajo tierra, distinguiéndose los caminos que llegan a él y algunas de las puertas de entrada de esos caminos. La parte más alta debió corresponder al alcázar, o zona habitada principal. Las dimensiones del recinto de Turruñuelos son 530 por 380 metros, muy superiores a las de la zona visitable de Medina Azahara. Son, por tanto, los restos de una edificación de primer orden de época musulmana, a juzgar por los atauriques y capiteles que se han ido encontrando en la zona.
¿Qué fue Turruñuelos? Se ha sugerido tradicionalmente que fue una importante almunia de época califal, pero nunca se ha explicado de manera amplia, por la falta de excavaciones (apenas se tienen algunos datos de los años 60). Últimamente, Arjona Castro ha postulado que este sería el verdadero emplazamiento del palacio de al-Rusafa, en lugar del que ahora ocupa el Parador. Por último, los hallazgos de la zona de la Huerta de Santa Isabel podrían darle al recinto una función militar, siendo posiblemente el cuartel general del ejército del Califa.
Tiempo habrá de ir conociendo mejor cada una de estas teorías en el blog, de momento, basta con que más personas vayan descubriendo el tesoro escondido bajo la carretera de Trassierra.
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Más información y debate en la Calleja de las Flores
Foto de cabecera proporcionada por el Tabernero, la última es de Rafael Jiménez, que hace tiempo trató el tema en su blog cuando se veía al Corte Inglés como la gran amenaza para el yacimiento
Por gentileza de Rojunson, y también vía Wikipedia (este material, por su antigüedad, no está sujeto a derechos de autor) aquí está Córdoba tal y como era en el siglo XVI. Con una precisión tan grande, que podemos tomarnos el dibujo como si fuera una verdadera fotografía, gracias al trabajo de Anton van der Wyngaerde, pintor de origen flamenco que recorrió España en la década de 1560 reflejando las ciudades más importantes, o más bien, todas las ciudades, a secas.Al contrario que en otros dibujos posteriores a este, no se aprecian errores de ubicación de edificios importantes, ni dosis excesivas de imaginación. Desde el campanario de la parroquia del Espíritu Santo, en el Campo de la Verdad, Wyngaerde nos muestra la parte sur de la Villa y de la Axerquía, con todos los detalles de la ribera del Guadalquivir y del puente romano.Queda la duda de por qué recortó la torre de la Calahorra. ¿Eliminó parte del edificio para no ocultar la Albolafia, o estaba realmente en ruinas la torre?En esta página de Rojunson se puede ver un análisis detallado del dibujo, con la imagen de la Catedral inacabada, la antigua puerta del Puente, el puente romano sin la estatua de San Rafael, la zona del molino de Martos y la escena del juego de bolos que aparece en primer plano.
Después de descartar la puerta de la Misericordia, vamos a desplazarnos a otra zona de la ciudad para aclarar ideas sobre otra de las puertas candidatas a ser la retratada por Émile Vernier en algún momento de la segunda mitad del siglo XIX.En este caso volveremos sobre la puerta de Gallegos, que por la forma del remate superior podría recordar al dibujo en cuestión. Tenemos que partir de la única foto de que disponemos en la que aparece la puerta: la de 1862, en medio de la celebración de la Feria de la Salud.
Sólo observando la imagen podríamos, si nos ponemos quisquillosos, descartar su identificación con la de Vernier. Las proporciones son distintas, falta un cuerpo de muralla entre la puerta y el remate y, además, las almenas las diferencian. Por no hablar del aspecto ruinoso de la muralla del dibujo, frente a las líneas rectas de la foto.Sin embargo, hay otro punto que nos limita todavía más la imaginación: si lo que pintó Vernier fue una versión empobrecida de la puerta de Gallegos, en algún momento entre 1862 y el derribo final (1865), suponiendo que el ánimo destructivo de la época hubiera ido dañando el monumento en sus últimos años de vida, sólo pudo hacerlo en un lapso de tiempo muy concreto: entre el 5 de abril y el 24 de mayo de 1865. A los planos.En el plano de 1851, así como en el estudio de detalle realizado el mismo año en un intento por alinear y adecentar las fachadas del lienzo oeste de la muralla, actual paseo de la Victoria, se puede ver cómo la puerta de Gallegos está encajonada entre dos casas. A la izquierda, según se entra, el número 1 de la plazuela de Aladreros. A la derecha, el número 49 de la calle Concepción.

Por lo tanto, en este momento no se puede suponer que Vernier realizara el dibujo de la puerta de un modo detallista, quitando a su antojo una edificación. Sería necesario eliminar la casa número 1 de la plazuela de Aladreros (que lindaba con la muralla y con el nº 3 de la misma plaza) para hacer una vista interior en la que el muro a la derecha de la puerta estuviese libre. ¿Cuándo fue esto posible? Más o menos entre las fechas que dije antes.Cuando se decidió echar abajo la puerta de Gallegos fue necesario demoler, en primer lugar, la casa que estaba adosada al lienzo norte junto a la entrada, para dejar más espacio. El 28 de marzo de 1865 el Ayuntamiento compró la vivienda a Dª Rosalía Arteaga, e inició los trámites para su derribo. El 5 de abril se celebró una subasta para adjudicar los materiales de construcción que se obtuvieran, y la obra comenzó poco después. El 30 de abril ya estaba realizada, y sólo se pensaba en hundir la puerta antes de que empezara la Feria, cuando más tránsito de gente habría por la zona.Durante el mes de mayo se sucedieron las subastas de materiales sobrantes de la muralla, y el 24 de mayo la situación estaba normalizada, y se podía circular sin problema por esta renovada entrada de la ciudad.
Es decir, suponiendo que la puerta en 1865 ya no tuviera almenas, y salvando las diferencias en las proporciones entre la foto y el dibujo, Vernier sólo tuvo poco más de un mes para plasmar la puerta de Gallegos. ¿Pudo hacerlo a sabiendas de que era un monumento a punto de desaparecer? En ese caso chirría un poco que no eligiera la vista exterior, más representativa.En mi opinión, tampoco es la puerta de Gallegos la que está colgada en el Louvre huérfana de nombre.---
La información para este artículo está tomada del completísimo libro de Cristina Martín López, "Córdoba en el siglo XIX: modernización de una trama histórica".
Muchas noches, mientras estás tomando unas tapas en la Corredera, o mientras paseas por la Ribera, dentro, más o menos, de las dos horas siguientes a la puesta de sol, puedes encontrarte con un objeto brillante que cruza el cielo a la velocidad aparente de un avión, pero sin parpadeo, sólo con una potente luz blanca.A lo mejor te has quedado mirándolo pensando qué podría ser. Si era más brillante que cualquier otro astro que pudieras ver en ese momento, y en cualquier caso, si pudiste verlo en el cielo lumínicamente contaminado de la ciudad, sería la Estación Espacial Internacional.En la medianoche del martes al miércoles, mientras disfrutaba de las luces de Córdoba en el Mirador de las Niñas, la ISS acudió puntual a su cita de las 23:59 y brilló más que el fondo de estrellas de la Osa Mayor. La vez anterior que tuve ocasión de verla, también desde la Sierra, fue la noche del 7 de julio, cuando tuvo un paso especialmente brillante.Curiosamente, me encontré con que el autor del blog El beso en la luna, Paco Bellido, había estado tomando fotografías esa misma noche, en ese mismo momento, de la Estación Espacial Internacional, supongo que desde su domicilio o su puesto de observación aquí, en Córdoba. Las imágenes, que publico con su permiso, son verdaderamente asombrosas. Parece mentira que ese punto brillante esconda un verdadero hogar en el que viven permanentemente varios astronautas. Estos días, mientras dura la misión del Endeavour, habrá trece personas ahí arriba.En este enlace (el mismo de antes) puedes consultar los próximos pasos de la Estación sobre Córdoba. La columna "Mag" indica la magnitud, el brillo, que es mayor cuanto más bajo es el número. El valor "Alt" nos dice la elevación que tendrá la ISS en la bóveda celeste. Por tanto, el paso de mañana a las 23:14, el del día 25, a las 22:28 y el del día 27 a las 21:42 serán especialmente espectaculares.Supongo que ahí estará Paco con su cámara preparada...
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La foto de cabecera es la Estación Espacial Internacional vista desde el transbordador Discovery. Pertenece a la NASA y por tanto no tiene copyright.
Llevo tiempo queriendo presentar una iniciativa que no trasciende demasiado a la sociedad, pero que poco a poco puede ir abriendo una nueva puerta a través de la que conocer nuestra ciudad, pensando principalmente en todos aquellos que quieran visitarla por unos días.
No hay nada como tener una visión más o menos realista de los lugares que vamos a conocer y, aunque este sistema no nos proporciona el detalle de una fotografía, sí que tiene otras posibilidades que lo convierten en tremendamente atractivo.
Me refiero a la proliferación de edificios cordobeses diseñados en tres dimensiones y subidos a la aplicación Google Earth, donde se pueden estudiar con detenimiento desde cualquier lugar del mundo, conformando una publicidad mucho más barata y desde luego bastante más útil que muchas de las campañas diseñadas desde las distintas administraciones.
Usuarios como Sergio Rodríguez Barrena (autor de la mayor parte de los diseños), JMG, Ray, Pablo Algar (el autor de la Mezquita), SilverDragon y carlosagl.94 han ido aumentando cada mes la cantidad de lugares cordobeses con volumen y textura.
Aquí presento una selección de los lugares más llamativos, pero hay otras zonas bastante desarrolladas, como el conjunto del Zoco, la estación y la plaza de toros.

