lunes, 26 de octubre de 2009

El aljibe califal de San Rafael de la Albaida

Al principio había un poco de confusión, y de hecho hubo alguna pintada en el amasijo de cemento y perfiles de hierro que protegían el aljibe, creyendo que aquella chapuza era la decoración definitiva de la rotonda, situada en la carretera de Trassierra. Pero no, cuando tocó hacerse la foto la rana se convirtió en príncipe, y quedó esta estructura que a los que no lean el cartel explicativo que hay junto a ella, probablemente, no les dirá nada.

Se trata, simplemente, de un depósito de agua subterráneo, un aljibe, encontrado en las obras de la Ronda Oeste, en la zona al sur de la carretera del aeropuerto, más o menos a la espalda del Urende, para entendernos. Se halló en una casa de un arrabal del siglo X, uno de los muchos que nos hemos cargado últimamente en la zona. Debía ser una casa de poderío, porque es de las más grandes de las que se pueden ver en los planos de la zona, con el clásico patio central alrededor del cual, siguiendo una galería cubierta, se van disponiendo las distintas estancias.

El aljibe mide casi tres metros de largo, y 2,60 metros de altura, y en su interior se encontró una cierta cantidad de restos de cerámica de la época. Es de agradecer que, dentro de la incalculable destrucción de los arrabales occidentales en los últimos años, se haya rescatado este trocito de historia para adornar la nueva ronda.

2 comentarios:

Ben-saprut dijo...

Pues no sé yo si agradecer mucho. ¿Dónde está el resto? ¿Por qué no se mantiene en su lugar original donde seguro que nos ofrece su contexto? ¿Quién se ha quitado de encima "el muerto" y a costa de quién?

¿Cuánto tardará un coche en empotrarse en él y terminarlo definitivamente?

Seguiré observándolo a diario, hasta que algún día desaparezca para siempre.

Puerta de Osario dijo...

Seguramente su lugar original sea la propia carretera, ahora. Y para exhibirlo a la espalda del Urende, donde nadie lo vería, pues prefiero que esté en la rotonda como mal menor. El problema no lo veo tanto en lo que se ha perdido por la carretera, como en la destrucción sistemática de arrabales enteros sin dar opción a una integración.