De entre las rapaces nocturnas, las que con más facilidad se adaptan a la vida en la ciudad son las lechuzas y los cárabos, con la particularidad de que a una especie es más fácil verla, y a la otra resulta más normal escucharla.

En general, están presentes en prácticamente todos los parques de mediano tamaño de nuestra ciudad: Colón, la Victoria, Vallellano, Chinales y el Parque Cruz Conde. Puede ser más complejo dar con ellas en estas zonas, ya que los árboles contribuyen a su discreción.

Lo mismo puede decirse de la distribución del cárabo, que resulta algo más huidizo a la vista. Se descubre de vez en cuando su reclamo cuando los coches dejan de aturdir los oídos. Incluso desde dentro de las viviendas se pueden oír.
En ocasiones se pueden encontrar en los parques sus egagrópilas, los restos regurgitados de la digestión de sus presas, convertidos en bolitas de pelo y huesos. Ambas rapaces se alimentan principalmente de pequeños mamíferos, como ratones o topillos, rara vez de pájaros o lombrices. Son, por tanto, inofensivos y beneficiosos en el ambiente urbano.
---
Las imágenes y el sonido están tomadas de brinzal.org
No hay comentarios:
Publicar un comentario