domingo, 26 de agosto de 2007

Osio de Córdoba

Frente al Rectorado de la Universidad, ante la puerta del convento de las Capuchinas, se levanta la estatua de Osio, obispo de Córdoba en los últimos años del siglo III y primera mitad del IV, venerado como santo por la Iglesia Ortodoxa y la Católica de rito Oriental el 27 de agosto de cada año.


A lo largo de sus 101 años de vida, Osio se convirtió en uno de los personajes más influyentes del Imperio Romano, por su cercanía de consejero con el emperador Constantino, a quien se cree que convenció para su conversión al cristianismo en el lecho de muerte. Junto a él viajó a Milán en el año 313, en que se proclamó el Edicto que ponía fin a las persecuciones religiosas en el Imperio.


La misión de Osio se centró en la oposición a la herejía arriana, a la que combatió en Alejandría y en los numerosos concilios de la época. En el más importante de ellos, el de Nicea, el obispo de Córdoba redactó y proclamó el credo que ha llegado hasta nuestros días, y que es quizás el más fuerte vínculo entre la Iglesia Católica y la Ortodoxa.


Desterrado a la actual Serbia por el emperador proarriano Constancio, Osio murió en el año 357, sin llegar a ver la desaparición de los seguidores de Arrio, que llegaría siglos después.

1 comentario:

Antonio dijo...

Bueno, pues para que veas que sí que miro de vez en cuando tu blog, aquí te dejo una firmita desde el Wheaton College; te la habría dejado antes pero no sé por qué no me dejaba firmar hasta ahorita mismo.