jueves, 24 de mayo de 2007

Paciencia y obediencia

La torre de la iglesia de San Nicolás de la Villa se levanta hoy tímida entre los modernos edificios del centro. Sin embargo, cuando fue construida a finales del siglo XV, para acompañar a una de las iglesias que fundó Fernando III el Santo tras la conquista, las casas de los alrededores rara vez poseían segunda planta.

Así, se cuenta que en aquel año de 1496, al comenzar las obras del campanario, los nobles que habitaban una vivienda contigua, Señores de Chillón, Lucena y Espejo, se percataron de que desde la altura prevista para la torre perderían su intimidad. Comenzaron, por tanto, un pleito para conseguir que se rebajara el ambicioso proyecto, con escaso éxito, ya que el fallo favoreció a la parroquia.

Este fue el motivo de que, a media altura de la torre, fueran esculpidos dos bustos de piedra con sendos motes que aún hoy es posible leer, y que rezan Paciencia y Obediencia, como un mensaje a los irreverentes nobles. De hecho, por la estrecha callejuela junto a la salida del Gran Teatro, se puede ver la torre desde el lado de la inscripción de la Paciencia, de la que tomó el nombre la calle.