martes, 15 de mayo de 2007

Imágenes

Siguiendo la bajada de la Puerta del Rincón, se abre a la derecha la calle de las Imágenes.

Cuando las tropas de Fernando III conquistaron la mitad de la ciudad de Córdoba en enero de 1236, y como símbolo de la derrota musulmana, se celebró una primera misa. Éste fue el lugar elegido, frente al muro que aún defendía la ciudad alta o Medina, y en recuerdo de ello se edificó aquí una ermita que el mismo Felipe II, siglos después, contribuiría a reconstruir.

La ermita de Nuestra Señora de los Reyes o, como era conocida desde antiguo, de las Imágenes, desapareció en 1840 a falta de fondos para mantener la minúscula iglesia. Los altares se llevaron a San Andrés, y de ella sólo quedó el nombre de la calle.

Si os queréis acercar, os recomiendo ir de noche, tarde, en estos días con algo de viento.

Seréis incapaces de pensar en ningún rey. Los vecinos han llenado la calle de telas rotas con nombre de mujer, pero no sólo esta calle, sino que en cada esquina que se abre se llena la vista de nombres, telas y sensaciones, en recuerdo de las mujeres asesinadas en los últimos años en sus propias casas. Es la exposición "Imágenes ausentes".

El homenaje te obliga al silencio y te deja sin cuerpo de turista, pero merece la pena.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El anonimo de siempre:
En esta calle estuvo la taberna "El Bolillo", muy cercana a la taberna que hacia esquina con la Puerta del Rincon, Isabel Losa y Alfaros, esta se llamaba Casa Cristobal, en esta calle Imagenes, vivio El Hombre de Piedra, personaje conocido porque participaba en festejos taurinos, que si no mal recuerdo estos festejos se le conocian con el nombre "Don Tancredo"; su oficio consistia en que el personaje salia al centro de la plaza, y permanecia como una estatua, o sea inmovilizado, aguantando la pasada o el tropiezo del toro, en una de esta funciones, este personaje, tuvo la mala fortuna, de que uno de los toros que habia sido ya estoqueado, en uno de los movimientos, le salto el estoque que le habian clavado, y saliendo despedido, en la caida, le atraveso el pecho provocandole la muerte.

S dijo...

No sé si es aquí exactamente donde tengo que poner mi comentario: En otro sitio he leído sobre las Casas del Agua: una en la calle Juan de Mena y otra en la Calle Torrijos. Me interesa aclarar cuál era, pues parece que en ella estuvo la primera sede del antiguo colegio jesuita de Santa Catalina. Según mi documentación, las Casas del Agua eran propiedad de la II marquesa de Priego, Catalina Fernández de Córdoba y estaban en al Alcázar Viejo (San Basilio), parroquia de Santa María y se llamaban así por ser las primeras en tener agua corrriente en ese barrio. Esto no cuadra con las dos anteriores Casas de Agua, que están por otras zonas. wsoto@probesi.org