martes, 23 de septiembre de 2008

Córdoba frente al misterio (10): la ternera descabezada

Si el tatarabuelo de Iker Jiménez hubiera visitado Córdoba, probablemente habría sabido de un pequeño cuento chino que se contaba por estas calles en los primeros años del siglo XIX, y vete tú a saber desde cuándo.

La leyenda se situaba en la calle Caño, la que hoy va de la esquina de Fuentes Guerra hasta cerca de la plazuela de Chirinos, y que antiguamente, por no existir comunicación con Ronda de los Tejares, giraba para desembocar en Osario. Contaban las madres para acongojar a los niños revoltosos, y educar a las niñas desmadradas, que vivían una vez una señora con su hija en la mencionada calle. Al parecer la chavala la humillaba constantemente y llevaba una vida, digamos, adelantada a su tiempo. Era tal la desesperación de la madre que un buen día, harta ya de maltratos y deshonras, le soltó una maldición no exenta de originalidad, pues le dijo que más le valdría haber parido cualquier tipo de bestia, desahogándose a continuación hasta que tembló el cielo y la tierra.

Cuál no sería la sorpresa la mañana (supongamos) que apareció la niña convertida en ternera, para desesperación de la madre, que pensaría que no se refería exactamente a eso cuando hablaba de bestias y castigos divinos. Vamos a pensar que la señora trató de enmendar el tema con el párroco de San Miguel o con unos pocos rosarios, antes de pasar al siguiente capítulo de la historia, que consistió en coger un hacha y cortarle el pescuezo a la ternera/hija, tirando ambas partes al caño subterráneo que daba y da nombre a la calle.

Y desde entonces, por las noches, los vecinos se recogían temprano en sus casas para evitar el encuentro con la ternera descabezada, que salía dando bramidos y espantando al vecindario del barrio del Trascastillo.

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Se puede leer un poco más de la historia en la edición digital de "Paseos por Córdoba".

1 comentario:

maria dijo...

No había oído esas historia, pero me ha gustado. Lo mismo q me encantan las páginas de tu blog, tan llenas de cultura cercana. ya quería haberte puesto algo en alguna q otra ocasión q me he pasado por aquí, pero no sé por qué no ha sido hasta hoy. Será q la historia de la vaca descabezada me ha arrancado una sonrisa y ello me ha impulsado. Ya ves,, el poder de las sonrisas. jeeje.

sigue escribiendo. Aquí una q te sigue.

un saludo muy cordial, Lisístrata