lunes, 26 de noviembre de 2007

Córdoba vive: el Hombre Río

Sorpresa, Córdoba vive, Córdoba respira e imagina. Córdoba salta a su río desnuda, en la furtividad de la noche; nada por él, espanta a las garcillas y se sorprende a sí misma una mañana de abril de 2006, paseando por la Ribera. Flotando en el Guadalquivir, en forma de hombre de mirada sonriente, de burla al aburrimiento, a la premeditación, de homenaje a la libre creación, la ciudad se gusta y se curiosea.

Córdoba se refresca en los pies descalzos e invisibles de su Hombre Río, rejuvenece y comprueba que aún es posible seguir inventándose, asombrar a sus gentes y confundir a sus políticos. El Hombre toma personalidad propia a medida que entra en la retina de la gente somnolienta; gira su cabeza y contempla la ciudad que le ha dado a luz.


Educado, se aparta de los sotos y busca su lugar sin estorbar a la vista del casco histórico, disfrutando de
la Mezquita desde el cobijo del puente de Miraflores, pasando los días al tibio sol de primavera. Al fin, cuando se cansa de flotar, sin perder su alegría, se deja llevar por las aguas hasta el Molino de Martos, donde espera a que le recojan.

Sorpresa, aún hay en Córdoba alguien capaz de hacer lo que a nadie se le había ocurrido, de regalarle a la ciudad un símbolo sin que se lo haya pedido. Y mientras el Hombre Río, rehabilitado, posaba para YouTube con su bandera blanquiverde, se daba cuenta de que era un granito de arena más en la identidad común, un segundo más en la historia. Gracias a unos autores (Rafael Cornejo y Francisco Marcos) que lo entregaron a nuestra ciudad, literalmente, por amor al arte.


Arrastrado y mutilado hace unos días por las aguas que te vieron nacer, esperas ahora en algún almacén. Resístete, Hombre Río, apaga tu sonrisa, exige tu lugar. Vuelve a relajarnos con la música que acompaña tus vídeos, a distraer nuestras miradas para que nos olvidemos del puente oxidado, a confundir a los japoneses que te rebuscan en sus guías. Vuelve al Guadalquivir, donde Córdoba te espera asomada al murallón.



6 comentarios:

Blanca dijo...

Ayer pensaba en que el Hombre Río debería aparecer en tu Blog como una leyenda que es ya de Córdoba y para que en el futuro se sepa qué pasó de verdad. Hoy me soprendes, no sólo hablando sobre él, sino con una de las entradas más bonitas que te he visto, jeje. Sigue así.

Signatus dijo...

Magn�fico, gracias por estos regalos de nuestra ciudad. Por favor sigue haciendolo.
Lo que puede ocurrir es que alg�n d�a tengas que ponerte t� mismo aqu� como parte de la cultura e identidad cordobesa.

sergio dijo...

gracias por tus palabras llenas de poesía y de verdad.

abuelonet..com dijo...

Que se sabe del hombre rio, ha sido desintegrado por completo o que ha sido de él, es una lastima que esa figura se pierda de nuestro rio Guadalquivir.
Un saludo.

abuelotellez@gmail.com dijo...

Creo para mi, que el HOMBRE RIO ha muerto para siempre, nadie sabe nada de +el, nadie se ha preocupado de él, y nadie quiere saber de él, puede que alguna generación lo comente algún día lo que fue de él en Córdoba, no hacia daño a nadie-
Saludos

Puerta de Osario dijo...

Pues tiene toda la pinta de que no volveremos a verlo, al menos en mucho tiempo... no creo que se atrevan a gastarse el dinero en esto, y menos después de ver las riadas de este invierno. En fin, una pena, pero un bonito recuerdo.