domingo, 2 de septiembre de 2012

El Archivo

 
Desde el año 2010, el blog Puerta de Osario está recibiendo préstamos de documentos originales representativos de la vida en la sociedad cordobesa, principalmente de la época del Franquismo, pero también procedentes del siglo XIX y del primer tercio del siglo XX, a condición de que al menos una parte sean publicados para el disfrute de los cordobeses.

La custodia, digitalización y publicación de esos documentos son a la vez una alegría y un reto. La alegría, por tener entre mis manos papeles que han sobrevivido, nuevos como el primer día, el paso de cincuenta, ochenta o doscientos años. El reto, por la falta de tiempo que, como es evidente desde hace mucho, paraliza la página por largas temporadas. También en el aspecto organizativo, ya que no era mi intención monopolizar el blog con entradas sobre documentación de un período histórico concreto y, sin embargo, la facilidad de la publicación ocasional de estos documentos me invitaba a un mayor dinamismo que la redacción de entradas sobre historia, leyendas y personajes.

Es por eso que nace este "Archivo cordobés" de Puerta de Osario, con el ánimo exclusivo de dar un pequeño servicio y fomentar la curiosidad por la Córdoba de décadas pasadas. Bueno, y también por matar el gusanillo "cordofriki" en el poco tiempo libre que me vaya quedando, a qué negarlo. Será un blog diferenciado, pero conectado en todo momento con el original por enlaces bien visibles. De hecho, cuando uno de estos documentos sea de especial interés o deba ir acompañado de una historia más desarrollada, la entrada aparecerá en ambas páginas.

Las novedades se podrán seguir en la misma página de Facebook que las del blog, y en la misma cuenta de Twitter. Cualquier aviso de enlaces incorrectos o imágenes en baja resolución será bien recibido (puertadeosario@gmail.com). Abrir las imágenes en ventana o pestaña nueva permite más zoom que la vista por defecto que ofrece Blogger al hacer click sobre ellas.

Espero que con el tiempo la nueva página se vaya llenando de folletos, octavillas, carnets y cualquier documento que pudiéramos encontrarnos en un cajón cordobés que llevara medio siglo sin ser abierto.