Ya sé que es romper el ritmo de las entradas, y ya sé que es tarde, pero estoy de vacaciones y no me quería acostar sin colgar este momento maravilloso que hemos podido disfrutar en el puente romano (antes no romano, antes romano). Durante un rato, se han alineado la Luna, Júpiter y la Calahorra, como puestos ahí para que nos quedáramos mirando todos los que pasábamos en ese momento. Así que, como afortunadamente llevaba la cámara y el trípode de juguete, hemos inmortalizado el momento. También tenemos la foto más de cerca, es la siguiente. La estrella que se ve abajo, menos brillante, creo que es Deneb Algedi, de Capricornio.
Como no sé hacer fotos en condiciones, poco más que las que la máquina es capaz de hacer por sí misma en modo automático, muchas veces hay imperfecciones y movimientos. Es lo que pensé cuando vi que Júpiter tenía alguna manchita alrededor en la foto. Pero mira por dónde, lo que se ven son los satélites galileanos, simplemente estirando el zoom de una cámara de andar por casa.
Aquí os los dejo a los cuatro. Mañana vuelvo a hacer una, con más calidad. Friki, sí, pero hoy muy contento.
PD. Pues no era tán fácil, efectivamente. Después de muchos intentos, sólo he conseguido una pequeña imitación, que permite ver lo rápida que es la rotación de los satélites de Júpiter. Casi todos han cambiado su posición en sólo veinticuatro horas. He llegado a la conclusión de no volver a hacer estas cosas si no tengo un telescopio y una cámara en condiciones.
La versión cordobesa de las líneas de Nazca, bajo la carretera de Trassierra. Así definió, en un momento de particular lucidez, el tabernero virtual de la Calleja de las Flores al yacimiento arqueológico de Turruñuelos, del que la mayoría de los cordobeses ni siquiera han oído hablar, y por encima del cual pasan estos días centenares de coches camino del fresquito de la sierra. Una imagen vale más que mil palabras, y en la foto superior, tomada de Google Earth antes de la última actualización, se ven claramente las líneas que delimitan el yacimiento. Aun así, a partir de esta pequeña introducción de hoy, yo creo que habrá que decir más de mil palabras sobre la historia, la investigación y el olvido de esta zona arqueológica protegida por la Junta de Andalucía.En primer lugar, un dato tranquilizador para los que han oído campanas de destrucción como consecuencia del futuro Hipercor. Turruñuelos no se toca, a corto o medio plazo, ni para bien ni para mal. No se investigará porque no hay pasta, pero no se construirá nada allí. La ciudad termina en el canal del Guadalmellato, y el Hipercor va en la zona de Turruñuelos, pero pegando a la Ronda Oeste.Nada más pasar la gasolinera de la carretera de Trassierra, comienza una ligera subida hacia la planta asfáltica de la Diputación, enfrente de la cual ha habido históricamente diversas discotecas. Ese lugar es el punto más elevado de las ruinas subterráneas que se extienden a ambos lados de la carretera, como se puede ver clarísimamente en la siguiente imagen, que combina una foto aérea con el mapa de sombras del Modelo digital del terreno de Andalucía: relieve y orografía.
Se aprecia la existencia de un recinto amurallado parcailmente conservado bajo tierra, distinguiéndose los caminos que llegan a él y algunas de las puertas de entrada de esos caminos. La parte más alta debió corresponder al alcázar, o zona habitada principal. Las dimensiones del recinto de Turruñuelos son 530 por 380 metros, muy superiores a las de la zona visitable de Medina Azahara. Son, por tanto, los restos de una edificación de primer orden de época musulmana, a juzgar por los atauriques y capiteles que se han ido encontrando en la zona.
¿Qué fue Turruñuelos? Se ha sugerido tradicionalmente que fue una importante almunia de época califal, pero nunca se ha explicado de manera amplia, por la falta de excavaciones (apenas se tienen algunos datos de los años 60). Últimamente, Arjona Castro ha postulado que este sería el verdadero emplazamiento del palacio de al-Rusafa, en lugar del que ahora ocupa el Parador. Por último, los hallazgos de la zona de la Huerta de Santa Isabel podrían darle al recinto una función militar, siendo posiblemente el cuartel general del ejército del Califa.
Tiempo habrá de ir conociendo mejor cada una de estas teorías en el blog, de momento, basta con que más personas vayan descubriendo el tesoro escondido bajo la carretera de Trassierra.
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Más información y debate en la Calleja de las Flores
Foto de cabecera proporcionada por el Tabernero, la última es de Rafael Jiménez, que hace tiempo trató el tema en su blog cuando se veía al Corte Inglés como la gran amenaza para el yacimiento
Por gentileza de Rojunson, y también vía Wikipedia (este material, por su antigüedad, no está sujeto a derechos de autor) aquí está Córdoba tal y como era en el siglo XVI. Con una precisión tan grande, que podemos tomarnos el dibujo como si fuera una verdadera fotografía, gracias al trabajo de Anton van der Wyngaerde, pintor de origen flamenco que recorrió España en la década de 1560 reflejando las ciudades más importantes, o más bien, todas las ciudades, a secas.Al contrario que en otros dibujos posteriores a este, no se aprecian errores de ubicación de edificios importantes, ni dosis excesivas de imaginación. Desde el campanario de la parroquia del Espíritu Santo, en el Campo de la Verdad, Wyngaerde nos muestra la parte sur de la Villa y de la Axerquía, con todos los detalles de la ribera del Guadalquivir y del puente romano.Queda la duda de por qué recortó la torre de la Calahorra. ¿Eliminó parte del edificio para no ocultar la Albolafia, o estaba realmente en ruinas la torre?En esta página de Rojunson se puede ver un análisis detallado del dibujo, con la imagen de la Catedral inacabada, la antigua puerta del Puente, el puente romano sin la estatua de San Rafael, la zona del molino de Martos y la escena del juego de bolos que aparece en primer plano.
Después de descartar la puerta de la Misericordia, vamos a desplazarnos a otra zona de la ciudad para aclarar ideas sobre otra de las puertas candidatas a ser la retratada por Émile Vernier en algún momento de la segunda mitad del siglo XIX.En este caso volveremos sobre la puerta de Gallegos, que por la forma del remate superior podría recordar al dibujo en cuestión. Tenemos que partir de la única foto de que disponemos en la que aparece la puerta: la de 1862, en medio de la celebración de la Feria de la Salud.
Sólo observando la imagen podríamos, si nos ponemos quisquillosos, descartar su identificación con la de Vernier. Las proporciones son distintas, falta un cuerpo de muralla entre la puerta y el remate y, además, las almenas las diferencian. Por no hablar del aspecto ruinoso de la muralla del dibujo, frente a las líneas rectas de la foto.Sin embargo, hay otro punto que nos limita todavía más la imaginación: si lo que pintó Vernier fue una versión empobrecida de la puerta de Gallegos, en algún momento entre 1862 y el derribo final (1865), suponiendo que el ánimo destructivo de la época hubiera ido dañando el monumento en sus últimos años de vida, sólo pudo hacerlo en un lapso de tiempo muy concreto: entre el 5 de abril y el 24 de mayo de 1865. A los planos.En el plano de 1851, así como en el estudio de detalle realizado el mismo año en un intento por alinear y adecentar las fachadas del lienzo oeste de la muralla, actual paseo de la Victoria, se puede ver cómo la puerta de Gallegos está encajonada entre dos casas. A la izquierda, según se entra, el número 1 de la plazuela de Aladreros. A la derecha, el número 49 de la calle Concepción.

Por lo tanto, en este momento no se puede suponer que Vernier realizara el dibujo de la puerta de un modo detallista, quitando a su antojo una edificación. Sería necesario eliminar la casa número 1 de la plazuela de Aladreros (que lindaba con la muralla y con el nº 3 de la misma plaza) para hacer una vista interior en la que el muro a la derecha de la puerta estuviese libre. ¿Cuándo fue esto posible? Más o menos entre las fechas que dije antes.Cuando se decidió echar abajo la puerta de Gallegos fue necesario demoler, en primer lugar, la casa que estaba adosada al lienzo norte junto a la entrada, para dejar más espacio. El 28 de marzo de 1865 el Ayuntamiento compró la vivienda a Dª Rosalía Arteaga, e inició los trámites para su derribo. El 5 de abril se celebró una subasta para adjudicar los materiales de construcción que se obtuvieran, y la obra comenzó poco después. El 30 de abril ya estaba realizada, y sólo se pensaba en hundir la puerta antes de que empezara la Feria, cuando más tránsito de gente habría por la zona.Durante el mes de mayo se sucedieron las subastas de materiales sobrantes de la muralla, y el 24 de mayo la situación estaba normalizada, y se podía circular sin problema por esta renovada entrada de la ciudad.
Es decir, suponiendo que la puerta en 1865 ya no tuviera almenas, y salvando las diferencias en las proporciones entre la foto y el dibujo, Vernier sólo tuvo poco más de un mes para plasmar la puerta de Gallegos. ¿Pudo hacerlo a sabiendas de que era un monumento a punto de desaparecer? En ese caso chirría un poco que no eligiera la vista exterior, más representativa.En mi opinión, tampoco es la puerta de Gallegos la que está colgada en el Louvre huérfana de nombre.---
La información para este artículo está tomada del completísimo libro de Cristina Martín López, "Córdoba en el siglo XIX: modernización de una trama histórica".
Muchas noches, mientras estás tomando unas tapas en la Corredera, o mientras paseas por la Ribera, dentro, más o menos, de las dos horas siguientes a la puesta de sol, puedes encontrarte con un objeto brillante que cruza el cielo a la velocidad aparente de un avión, pero sin parpadeo, sólo con una potente luz blanca.A lo mejor te has quedado mirándolo pensando qué podría ser. Si era más brillante que cualquier otro astro que pudieras ver en ese momento, y en cualquier caso, si pudiste verlo en el cielo lumínicamente contaminado de la ciudad, sería la Estación Espacial Internacional.En la medianoche del martes al miércoles, mientras disfrutaba de las luces de Córdoba en el Mirador de las Niñas, la ISS acudió puntual a su cita de las 23:59 y brilló más que el fondo de estrellas de la Osa Mayor. La vez anterior que tuve ocasión de verla, también desde la Sierra, fue la noche del 7 de julio, cuando tuvo un paso especialmente brillante.Curiosamente, me encontré con que el autor del blog El beso en la luna, Paco Bellido, había estado tomando fotografías esa misma noche, en ese mismo momento, de la Estación Espacial Internacional, supongo que desde su domicilio o su puesto de observación aquí, en Córdoba. Las imágenes, que publico con su permiso, son verdaderamente asombrosas. Parece mentira que ese punto brillante esconda un verdadero hogar en el que viven permanentemente varios astronautas. Estos días, mientras dura la misión del Endeavour, habrá trece personas ahí arriba.En este enlace (el mismo de antes) puedes consultar los próximos pasos de la Estación sobre Córdoba. La columna "Mag" indica la magnitud, el brillo, que es mayor cuanto más bajo es el número. El valor "Alt" nos dice la elevación que tendrá la ISS en la bóveda celeste. Por tanto, el paso de mañana a las 23:14, el del día 25, a las 22:28 y el del día 27 a las 21:42 serán especialmente espectaculares.Supongo que ahí estará Paco con su cámara preparada...
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La foto de cabecera es la Estación Espacial Internacional vista desde el transbordador Discovery. Pertenece a la NASA y por tanto no tiene copyright.
Llevo tiempo queriendo presentar una iniciativa que no trasciende demasiado a la sociedad, pero que poco a poco puede ir abriendo una nueva puerta a través de la que conocer nuestra ciudad, pensando principalmente en todos aquellos que quieran visitarla por unos días.
No hay nada como tener una visión más o menos realista de los lugares que vamos a conocer y, aunque este sistema no nos proporciona el detalle de una fotografía, sí que tiene otras posibilidades que lo convierten en tremendamente atractivo.
Me refiero a la proliferación de edificios cordobeses diseñados en tres dimensiones y subidos a la aplicación Google Earth, donde se pueden estudiar con detenimiento desde cualquier lugar del mundo, conformando una publicidad mucho más barata y desde luego bastante más útil que muchas de las campañas diseñadas desde las distintas administraciones.
Usuarios como Sergio Rodríguez Barrena (autor de la mayor parte de los diseños), JMG, Ray, Pablo Algar (el autor de la Mezquita), SilverDragon y carlosagl.94 han ido aumentando cada mes la cantidad de lugares cordobeses con volumen y textura.
Aquí presento una selección de los lugares más llamativos, pero hay otras zonas bastante desarrolladas, como el conjunto del Zoco, la estación y la plaza de toros.


En la calle Humosa, una de esas callejuelas entre Costanillas y Montero por las que parece, como dice la canción, "que nunca pasa nadie", hay una casa que me ha llamado en varias ocasiones la atención.La pequeña vivienda tiene sobre el dintel un azulejo, que probablemente sea de los pocos que sobreviven desde que el Ayuntamiento decidió, a finales del siglo XVIII, marcar de esta manera los nombres de las calles y algunos otros datos.
En él se puede leer la inscripción "fábrica de San Lorenzo", debajo de una cuadrícula que no es otra cosa que el símbolo de este santo, la parrilla en la que, según cuenta la tradición, fue asado Laurentius, no sin antes pedir que le dieran la vuelta para hacerse bien por el otro lado.
Probablemente esta casa fuera propiedad de la parroquia, y se obtuvieran de ella rentas para la construcción de la iglesia, o para su sostenimiento. El rosetón de la fachada, por poner un ejemplo, se terminó a mediados del siglo XVI. Confiemos en que la próxima vez que se encale la fachada, el azulejo no quede oculto para siempre.La calle Humosa, paralela al norte de la calle Montero, recibe su nombre de un horno que no estaba bien diseñado y la llenaba constantemente de humo. Pertenece, tradicionalmente, al barrio de Santa Marina su parte más occidental, y al de San Lorenzo el resto de ella.
Un manto de estrellas cubre la ciudad. Los días se van haciendo más cortos a medida que se acerca el fin del año 1924. Y Rafaé, el que se asustó cuando el cometa, entiende un rato de meteorología:- Vasé una jartá frío, Paquillo.Paquillo le contesta con un escueto "¡Digo!". Y ambos dan una caladita al cigarro.Paquillo y Rafaé tratan de entrar en calor mientras esperan, de pie como pasmarotes, a la una de la madrugada, en el andén de la estación de Córdoba. Rafaé se da una vueltecita por el interior del edificio y observa, anonadado, cómo frente a la puerta principal, acaba de aparcar un Hispano-Suiza blanco con dos policías en su interior. Se intuye la llegada de un tren, que no hace sonar el silbato de aviso. De hecho, por no hacer ruido, no lo hace ni al frenar, dejando suavemente los dos únicos vagones de pasajeros frente a la estación.Furtivamente, mirando a izquierda y derecha, bajan dos personas del convoy, sólo dos, dos hombres altos con sombrero y gabardina, que caminan con pasos largos al tiempo que indican a los cordobeses que se encarguen de llevar al coche el ligerísimo equipaje. "Sí, señó", intenta
decir Rafaé, pero no llega ni a terminar el "señó", porque le ve la cara a uno de los pasajeros, y reconoce, en mitad de la noche y de incógnito, al Rey de España. "Majestá", añade, mientras se le cae el cigarro de la boca. Alfonso XIII pasa de largo.Por las callejuelas oscuras de Córdoba, mientras toda la ciudad duerme plácidamente, otras dos almas vagan sin rumbo fijo. Llevan veinte minutos dando vueltas por las calles de San Pedro y San Andrés, aparentemente sin sentido, pero su intención es muy clara. Están jugando al despiste. Piensan que les pueden haber seguido y tratan de dar esquinazo a cualquier curioso indeseable.Cruzan la Corredera de punta a punta, hacia el Arco Alto, y suben la calle de las Esparterías. De pronto, se detienen en seco. Una de las sombras empuja a la otra, con un rápido movimiento, hacia un rincón. El sombrero caído al suelo descubre un rostro de mujer, joven, inquieta, hermosa. Ha visto el Hispano-Suiza bajar desde la Calle Nueva y girar a la izquierda, y su corazón se ha disparado. Su acompañante intenta calmarla, es un leal amigo que esa noche cumple su enésima misión nocturna.
Continúan su camino siguiendo el rastro del automóvil, que ha desaparecido de la calle en la que entró. Al llegar a la altura de una preciosa mansión, el hombre anuncia que se retira. Ella rechaza su mano y le estampa un beso en la cara, dándole mil gracias por su servicio, antes de golpear la puerta un par de veces. "Buenas noches, le están esperando", fue todo el recibimiento que tuvo.Córdoba callada, Córdoba lejana y sola, oculta a los ojos de la Villa y Corte, guarda el secreto. Esconde en su corazón, en su mismo centro, la felicidad de un amor consentido por la lealtad de dos mujeres de negro, amas de llaves de las alcobas del Rey. Una es noble, la otra burguesa, son fuertes y tienen sendas familias que dirigir.En Madrid, dos reinas, madre y esposa, lloran juntas la desealtad del Borbón. En el barrio de San Pedro, mientras tanto, el sol invade la habitación donde también se escribe la historia de este país, la que no circulará en los periódicos sino en los mentideros, la que sólo podrá contarse escondida entre dobles sentidos y medias palabras.El Rey saluda con una sonrisa al servicio y pregunta por la señora de la casa. Le comunican que ha salido temprano, para mayor tranquilidad de Su Majestad. Al otro lado de la calle, como cada mañana, el ajetreo del negocio se desarrolla ajeno a su presencia, y esto le agrada. Se siente libre.Se sienta a desayunar, coge el periódico y, antes de que su acompañante asome por el pasillo, pregunta en voz alta:- ¿Me ha reclamado ya, la Reina?Sin saber por qué, encuentra ingeniosa la frase, y decide guardársela para otra vez.
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Evidentemente, este es un relato de ficción. Ni por asomo se quiere dar a entender que, en la vida real, dos de las familias más señaladas de la Córdoba alfonsina estuvieran al tanto de su relación extramatrimonial, ni que su amante visitara en algún momento la ciudad. Hubo visitas privadas de Alfonso XIII, lo demás es imaginación.
La búsqueda del lugar exacto donde ocurrió este suceso legendario allá por el siglo XVI parece, en principio, una labor complicada. Y así sería, dado que en los Casos Notables no se explica la ubiación de la casa, si no contáramos con la detallada descripción que hace Ramírez de Arellano en los "Paseos".Comienza a hablarnos de los edificios más singulares de la calle Almonas desde su entrada por el Realejo, para ir descendiendo hacia la Almagra en sentido decreciente de la numeración. Al poco de empezar, nos describe la calleja de la Mancera, que es una que hay a mano izquierda según se baja, casi enfrente de la actual calle Torre de San Andrés, cuya salida a Almonas no existía hasta tiempos recientes.Pues bien, la "casa del Duende", a la que se refiere el cronista como si aún se la conociera así a finales del siglo XIX, se sitúa casi enfrente de la calleja Mancera, formando rincón, y por encima (aunque no necesariamente pared con pared) de la fábrica de jabón o almona que, como ocurre aún hoy entre el Chaparro y la Lagunilla, tenía obligación de permitir el paso de transeúntes a su través. De ahí viene el nombre de la calle Almona de Paso, actual Pintor Bermejo.
¿Es posible que la casa del siglo XVI permaneciera aún en pie trescientos años después? No se puede descartar, aunque lo más probable es que sufriera reformas. La mayor de ellas tendría lugar, no obstante, a finales del siglo XX, con la construcción en 1987 de las nuevas viviendas que hoy ocupan su espacio. Esta foto es todo lo que he podido conseguir sobre la evolución de la zona, con imágenes tomadas en 1957, 1980 y 2007.
Y hasta aquí podemos profundizar de momento. Si en futuro encuentro algún dato o documento nuevo sobre la casa, lo colgaré por aquí.Lo que sí puedo dejar caer es que resulta curiosa la existencia de testimonios que hoy, en pleno siglo XXI, ubican en este mismo punto de la ciudad una nueva "casa del miedo", otra futura leyenda. Parece que duendes y fantasmas no pasan nunca de moda, y además cogen cariño a los lugares.
Érase una vez.Nadie sabe en qué recóndito rincón, un día de la primera mitad del siglo XVII, comenzaron a escribirse los Casos Notables de la Ciudad de Córdoba. Tampoco tenemos gran idea de quién empuñó la pluma la noche en que se escribió el caso número 23: la historia de la casa del Duende. Había en Córdoba una señora rica...Y había una intriga, una lucha por los bienes que habían sido legados a dos hermanos, parientes del caballero, y luego fraile, Fernando de Cárcamo. Los padres, deseosos de igualar la suerte de ambos, habían adjudicado a la mujer una parte mayor que al varón, que ya poseía notables rentas. Él, no conforme con la decisión, trató de variar el reparto, pero su hermana no aceptó ningún cambio. Fue en ese momento cuando resolvió acabar con su vida.La señora eligió para residir la casa que había heredado, situada en la calle Almonas del barrio de San Andrés. Allí se instaló, y allí se presentó su nueva compañía. Cuenta Ramírez de Arellano, en su variante de la leyenda, que hubo en cierta ocasión un hombre que cometió el cruel pecado de abofetear a su padre anciano, acto por el que fue condenado a vagar como alma en pena. Este dato no está presente en el relato del siglo XVII, así que parece que fue después cuando se produjo la confusión entre la idea de duende y la de fantasma. Su nombre, Martín, coincide con el de varios duendes conocidos en zonas como Castilla-La Mancha o Granada.El caso es que este Martín coincidió en la casa con la mujer, y aficionóse el duende de la güéspeda [sic] y aparecíasele en formas exteriores, hablándole y diciéndole mil requiebros. Ella le rechazaba una y otra vez, entre otras cosas por su apariencia de ser feo y diminuto (no levantaba más de media vara), pero el amor del duende era incondicional.Tanto es así que, durante seis años, se encargó de que cada vez que llegaba el hermano con intención de cometer el asesinato, hubiera tal escándalo en la casa que éste decidiera dejar pasar la ocasión, por exceso de testigos. La comidilla de que en la casa de la calle Almonas había un duende se fue extendiendo por el vecindario, y la señora tenía frecuentes charlas con su confesor, que le rogaba que no mantuviera trato con aquél elemental, fantasma o lo que fuera. El duende, a su vez, daba extensas clases de teología a la mujer, como prueba de su buena intención y de su conocimiento de los asuntos del cielo.Sin embargo, llegó el día en que ella no pudo soportar más tan atenta compañía, y decidió mudarse. Se trasladó a las cercanías del colegio de San Roque, próximo a la Catedral. De nada sirvieron los ruegos del duende, que le advirtió de que estaba ligado a aquella casa, y de que no podría protegerla fuera de ella. Efectivamente, en Nochebuena, en la esquina de la calle Judería que da a la Mezquita, su hermano la apuñaló mortalmente, desapareciendo del lugar sin ser visto. Sí que se dejó ver en los días siguientes, en los que fingió su pesar por la muerte de la mujer.La casa quedó vacía por miedo al duende, y solamente el hermano, harto de no poder obtener rentas de ella, se decidió a ocuparla, considerando simples habladurías los relatos sobre el ser que convivía con la señora.Dos o tres años después, el Corregidor, avisado por los vecinos del barrio, hizo hundir la puerta que, desde hacía varios días, permanecía cerrada a cal y canto. De una desdichada muerte, se limita a decir el autor de los Casos Raros que falleció el asesino. Ramírez de Arellano hace aparecer, junto al cadáver que se balanceaba de la soga, la horrible figura del duende, autorizando a que fuera enterrado en suelo sagrado. No había sido un suicidio, sino la divina Providencia, a través de él, quien había ajusticiado al hombre que segó la vida de su hermana.El duende desapareció en el preciso instante en que nació su leyenda.
(Más sobre la Casa del Duende)
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Visto también en Duendes, de Jesús Callejo y Carlos Canales.
De brujas, duendes, fantasmas y poltergeists cordobeses hemos hablado ya. Lo que resulta sorprendente es que, aún hoy en día, existan personas que no creen en la presencia real de los duendes. :-)Las casas enduendadas o encantadas, las casas del miedo, como también se las conocía, eran una realidad palpable hace décadas, quizás siglos. Nuestros antepasados (¿crédulos ellos?) eran mucho más proclives a aceptar que los elementales habitaban nuestro mundo, al menos a ratos. Ellos dieron nombre a la calle Horno del Duende, a la casa del duende, a la huerta del Duende.Muchos de ellos creían en la acción de una potencia invisible, inteligente, maliciosa y muy astuta, respondiendo a veces, como para divertirse, a los deseos de los testigos, [...] poseyendo facultades acrecentadas por su invisibilidad y otras que escapan aún a nuestras concepciones, como escribió el comandante de la gendarmería francesa Tizané.Al llegar la noche mágica de San Juan, cuando se abren las puertas de lo fantástico y lo imposible se puede tocar con los dedos, volvemos a leer y contar historias de duendes. Y de Córdoba.
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Entrada anterior sobre la puerta Excusada)
Para que no se quede como uno de los temas inacabados que nunca se retoman, conviene completar el ladrillo del otro día con algunos datos sueltos de la puerta de la Misericordia o Excusada. Nuevamente tengo que tirar de los "Paseos", porque de momento no conozco otra fuente que la mencione.El nombre más antiguo que se le da es el de "puerta de Alquerque", que aparece en un documento de la época de Alfonso X (siglo XIII). Podría indicar un topónimo árabe, a lo mejor de un arrabal, según Ricardo de Montis. Lo de puerta Excusada vendría por una leyenda según la cual un gobernante musulmán la habría calificado así después de que por ella penetraran parte de las tropas cristianas durante la Conquista, y con ese nombre se la conocería hasta que la fundación y crecimiento del hospital de la Misericordia provocaron el cambio en la denominación popular.Se sabe que entre los siglos XV y XVI sufrió un incendio, que provocó que fuera tapiada durante un tiempo, hasta que el 10 de febrero de 1520 se decidió restituirla. Es por ello que recibió durante largo tiempo el nombre de "puerta Quemada".Por lo demás, señalar a modo de curiosidad que el edificio que se ve en los planos de la entrada anterior a la izquierda según se sale, adosado por el exterior al muro de la Misericordia, es una fundición de hierro que pertenecía a los señores Portilla White y Compañía, según explica Cristina Martín en "Córdoba en el siglo XIX: modernización de una trama histórica".
Y para terminar, otra imagen más: la comparación de la zona hoy en día con el mismo lugar en 1957, cuando se hicieron las fotos del vuelo americano. Se puede ver que la manzana del hospital, sobre todo en su parte oriental, conserva las líneas que ya tenía en los planos del siglo XIX.
La búsqueda de la puerta de Vernier sigue avanzando poco a poco, pero al menos me ha servido para poder informarme sobre una de las que en principio consideramos como posibles, la puerta del Santo Cristo de la Misericordia, más conocida como puerta Excusada y, antes, puerta de Alquerque. Esta puerta se situaba en la mitad oriental de la actual avenida de las Ollerías, en la salida al campo por la calle Cárcamo. En un pequeño corte del plano de 1851 se nos muestra así:
Esta es una comparativa de su evolución entre 1851 y 1884, donde podemos notar como único cambio importante el derribo de la muralla, y por tanto, de la puerta, que tiene lugar en el año 1882.
Pero cualquier intento de comprender la historia de esta puerta pasa, necesariamente, por entender la del edificio que fue surgiendo a su lado, parasitando su espacio y, finalmente, determinando un cambio en su ubicación: el hospital de la Misericordia.Realizando una interpretación más o menos libre de la descripción de Ramírez de Arellano, aunque sin perder de vista los importantes restos que aún perviven en la calle Fernando de Lara, podemos reconstruir el pasado de esta zona de la ciudad. Nos ayudaremos para ello de la superposición del plano de 1851 sobre el viario actual, así como de una serie de fotos de la zona, numeradas del 1 al 8.Este es uno de los puntos de la ciudad en los que resulta confusa la línea de muralla, ya que el plano decimonónico la sitúa muy hacia el exterior, prácticamente por la acera de la avenida de las Ollerías. Sin embargo, es evidente que hay un lienzo de muralla que corre por la calle Fernando de Lara en línea recta hacia la esquina de Ollerías con Ronda de Marrubial, representado por una línea roja larga en la superposición, y visible en las fotos 2 a 7. Es un muro de tapial de notable altura y espesor, reparado con ladrillo en algunas zonas, de gran altura en un tramo de 60 metros en el que se conserva un torreón, en su extremo oriental, y varias almenas frente a la calle Nieves Viejas. ¿Cuál es la verdadera línea de muralla?
Pues posiblemente la que aparece dibujada en amarillo sobre la imagen anterior, que coincide con la descripción que hace Ramírez de Arellano de una doble esquina: se comprende la existencia de otro lienzo de muralla que, uniéndolos [los lienzos del muro de la Misericordia, a la izquierda en rojo en la imagen, y de Fernando de Lara] formaba con los otros dos ángulos encontrados, haciendo por la parte del campo una gran rinconada y en ella la puerta en tiempo de los árabes llamada de Alquerque". En la foto 2 se ve la esquina sur de esa rinconada, inconfundible en su fábrica. He marcado con una interrogación la posible ubicación de la puerta Excusada original.Al parecer, en 1690 se funda una cofradía del Santo Cristo de la Misericordia, que decide emplear para sus reuniones y obras una ermita construida unos antes junto a la puerta Excusada. Podría corresponderse con el solar que he marcado en amarillo. Rápidamente se extiende, gracias a donaciones, y ocupa el espacio hasta la muralla, del campo a la calle de Fernando de Lara, en el año 1729. Es en ese momento cuando se hace necesario trasladar la puerta, porque el nuevo hospital fagocitará incluso terrenos extramuros, formando poco a poco la manzana que luego se verá en los planos del siglo XIX, gracias a la construcción de dependencias en solares adosados al lado exterior de la muralla.En la descripción del plano de la Gerencia de Urbanismo, se habla de los restos de Fernando de Lara como una "excepción" del proceso de demolición de la muralla. Eso no es del todo exacto, porque el único motivo de la supervivencia de este tramo es la funcionalidad que tenía al formar parte del propio hospital. De hecho, la parte que no servía a este efecto, es decir, los 100 metros desde el torreón a la esquina del Marrubial, fue demolida casi por completo, quedando un pequeño murete hasta nuestros días.
En cuanto a la puerta, Ramírez de Arellano la describe como de horrible forma. Pero da un dato muy importante: en la nueva de 1729 se colocó un San Rafael en lo alto, probablemente el mismo que hoy adorna el jardín en el lugar exacto en el que estuvo la entrada a la ciudad (foto 8). La presencia del edificio del hospital a la derecha de la puerta, que no aparece en el grabado de Vernier (no considero que el incendio de 1867 lo borrara del mapa, como atestiguan planos posteriores), y el propio San Rafael en el remate me hacen pensar que no es ésta la puerta que andamos buscando.Pero, ¿y lo que se aprende? El próximo día, alguna anécdota más suave sobre la puerta.(
Más sobre la puerta Excusada)







Hace varios meses, se publicó en el antiguo foro Calleja de las Flores una imagen que representaba una puerta inédita de las murallas de Córdoba. Su identificación quedó estancada, por la falta de datos claros que nos permitieran ubicar la escena en un punto concreto de la ciudad.La imagen en cuestión era esta:
Es un dibujo realizado por el pintor francés Emile Louis Vernier, que nació en Lons-le-Saulnier, una localidad francesa cercana a Suiza, en 1829, y murió en París en 1887. Este hombre se dedicó en sus inicios a las litografías, y es mencionado como un especialista en esta materia en la correspondencia que Vincent van Gogh mantenía con su hermano Theo. A continuación fue evolucionando y en sus últimas etapas se dedicó a la pintura de marinas, como escenas de pesca o de playas. A partir de los años 70 del siglo XIX es cuando se dedicó en exclusiva a la pintura.
Emile Louis Vernier, como muchos otros artistas de su tiempo, realizó un viaje por España en busca de inspiración, y conoció diversas ciudades y paisajes que fue plasmando en su cuaderno: Granada, Alicante, Almería... No sabemos en qué fecha, Vernier se presentó en Córdoba y, casi como único testimonio conocido, dibujó esta puerta de la muralla.El título de la obra, Les portes de la ville de Cordoue, permite dejar volar la imaginación. ¿Existió, dibujada por Vernier, una colección completa de imágenes de las puertas de la ciudad? La representación de una puerta que no debía encontrarse entre las más populares, como la de Gallegos o la del Puente, parece un punto a favor de esta suposición. ¿Cuántas de esas imágenes han sobrevivido hasta hoy en colecciones particulares? Este dibujo se exhibe en el Museo del Louvre, y en breve estará también disponible en el Museo Imaginado de Córdoba.Ahora bien, la imagen fue publicada por el administrador de la "Calleja de las Flores" sin atribuirle una ubicación concreta, aunque la puerta del Colodro partía entre las mejor situadas. ¿Sería posible ir eliminando puertas, con diferentes argumentos, hasta quedarnos con dos o tres sobre las que trabajar? Bueno, posible es, porque ya lo hicimos. Otra cosa es que alguien se cargara el foro donde se llevó a cabo el trabajo, y ahora haya que volver a colgarlo. Vamos allá.Puertas de las que se dispone de imagen antigua, y pueden ser descartadas: Osario, Puente, Gallegos (¿seguro?), Nueva, Almodóvar.Puertas que por su descripción no pueden corresponderse con el dibujo: Andújar y Baeza.Puertas que ya no existían en el momento de realizarse el dibujo: Martos y Pescadería. La puerta del Rincón fue derribada en 1852, cuando Vernier tenía aún 23 años. La dejamos como muy improbable.¿Qué nos queda? Las puertas de los Sacos, de Sevilla, del Colodro, de la Misericordia y de Plasencia. Son pocas, y cobardes, a lo mejor podemos con ellas. De hecho, yo hasta ayer tenía una teoría muy definida... pero hoy ya dudo.Se aceptan ideas, nuevas o repetidas. Y el próximo día sacamos los planos...
Hace tiempo que quería tener una composición como esta, así que he decidido compartirla en el blog. Se resume aquí el conocimiento que se tiene sobre las puertas de la ciudad de Córdoba (sin contar las comunicaciones interiores entre la Villa y la Axerquía, de las que sólo se conoce y preserva el arco del Portillo).Si partimos de la puerta del Rincón, de la que no se guarda ninguna constancia gráfica, podemos recorrer un tramo cuyas puertas nos son totalmente desconocidas, y que avanza por la avenida de las Ollerías dejando en el misterio (al menos, por ahora) las entradas del Colodro y la Misericordia o Excusada, misterio que se prolonga hacia el sur por el Marrubial, ya que tampoco sabemos nada de la puerta de Plasencia.La puerta de Andújar viene descrita en los "Paseos por Córdoba", y probablemente esa haya sido la fuente para el aparentemente moderno dibujo que ilustra la entrada correspondiente de la Cordobapedia, y que aquí nos sirve para hacernos una idea de su aspecto.La puerta Nueva o de Alcolea, por el contrario, sí fue fotografiada antes de su destrucción, aunque aquí se muestre un grabado que la reproduce fielmente. De hecho, es la única puerta de la Axerquía de la que disponemos de imágenes reales. No tuvo tanta suerte, probablemente por muy poco, la puerta de Baeza, que tristemente no fue inmortalizada por ninguno de los fotógrafos clásicos cordobeses de finales del XIX. Sólo disponemos de su descripción y de un imaginativo dibujo del siglo XVII realizado por Pier Maria Baldi. No existe ninguna constancia de que se conserven imágenes o dibujos de las puertas junto al río, Martos y Pescadería.La puerta del Puente ha sobrevivido hasta nuestros días, aunque descontextualizada. Peor suerte tuvo la puerta de los Sacos, defenestrada probablemente al construirse la nacional IV sobre la huerta del Alcázar, y de la que es posible que quede alguna imagen perdida en los archivos.La puerta de Sevilla fue hundida y reconstruida, y la de Almodóvar sobrevivió de puro milagro. Las dos puertas restantes, la de Gallegos y la de Osario, quizás por encontrarse más cercanas a los nuevos centros económicos y sociales de la ciudad, fueron fotografiadas antes de desaparecer, y hoy esos documentos son valiosos recuerdos de estos monumentos perdidos.Una gozada ver esta foto de familia, que ha sido ampliada gracias al trabajo del Tabernero de la Calleja de las Flores y su hallazgo de una nueva imagen que correspondería a una puerta aún no conocida de la ciudad. Pero esa será otra historia.