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viernes, 14 de septiembre de 2012

El traslado de la parroquia de San Nicolás de la Axerquía

Una de las parroquias fernandinas más desconocidas de Córdoba es que la daba nombre al barrio comprendido, más o menos, entre la calle de la Feria y el convento de Santa Clara, de oeste a este, y la plaza de las Cañas y el río, de norte a sur, por decirlo breve e inexactamente: era San Nicolás de la Axerquía, popularmente San Nicolás del Río. La plaza del Potro o el convento de San Francisco (oficialmente, San Pedro el Real), por ejemplo, formaban parte de este barrio.

La pequeña iglesia dejó de serlo en 1877 para trasladar la parroquia a dicho convento, donde aún hoy se encuentra. El edificio se fue arruinando progresivamente pero, para sorpresa de muchos cordobeses, ahí sigue, en la Ribera, rompiendo la línea de fachadas con una esquina saliente. Sí, ese cocherón blanco entre Bodegas Campos y el río es la antigua iglesia de la Axerquía, hoy aparcamiento privado.


Aunque otro día podríamos ver un poco de la historia de la parroquia (antigua mezquita, como muchas de ellas), hoy me gustaría ver por qué fue necesario su traslado y en qué circunstancias se produjo. La respuesta, como no podía ser de otra forma en ese barrio, está en el Guadalquivir.

El invierno de 1876-1877 fue especialmente lluvioso. Uno de esos años en los que el río crecía de tal forma que la maquinaria erosiva del meandro del Arenal se ponía en marcha (como ocurrió también en 1860, arruinando lo que quedaba del murallón de San Julián) y el terreno bajo la primera línea de casas del actual paseo de la Ribera era peligrosamente horadado.

Un vistazo a la prensa de aquellos días nos deja noticias cuando menos inquietantes. Alrededor del 6 de diciembre debió venir tal riada que las casas de la Fuensanta, Campo de la Verdad y San Nicolás de la Axerquía fueron inundadas. El Santísimo fue llevado a toda prisa a la ermita de la Aurora, y las bombas de desagüe trabajaron en el barrio durante varias jornadas, llegando a medio metro la altura del agua dentro de la parroquia. Se recaudaron fondos para los afectados por la riada y se llevaron a cabo trabajos de limpieza.

No era la primera vez que ocurría pero, ya fuera porque peligrara la propia integridad del edificio, o por la incomodidad de una parroquia pequeña e indefensa frente al río, se decidió que la iglesia del convento de San Francisco sería la nueva sede parroquial de San Nicolás y San Eulogio. Ramírez de Arellano describe una iglesia de proporciones reducidas y con un techo bajo. Uno de los barrios más humildes de Córdoba tenía, por tanto, una de las más pobres iglesias, lejos de la magnificiencia de la homónima parroquia de San Nicolás de la Villa.

El 4 de enero se celebra allí el funeral de una mujer, Josefa del Pino, posiblemente uno de los últimos oficios religiosos de San Nicolás de la Axerquía. Pese a usarse la sacristía para reunión de alguna hermandad, el 14 de febrero el Diario de Córdoba da por hecho el traslado: una de las campanas se envía a Santiago y las otras dos, a San Francisco.

A San Francisco se llevan también los archivos y todas las imágenes, así como la pila bautismal y el pequeño retablo con una pintura del bautismo de Cristo, procedente (no estoy seguro de que ocurriera lo mismo con la pila) de la también desaparecida parroquia de Omnium Sanctorum.

jueves, 31 de enero de 2008

La parroquia del Salvador

De las catorce parroquias fundadas por el rey Fernando III después de la conquista cristiana (Barrios del siglo XIII), sólo dos han sido totalmente destruidas, no quedando resto alguno de ellas. Son las de Omnium Sanctorum, ya conocida, y la del Salvador, cuyo barrio cubría el extremo nororiental de la Villa desde la calle de Torres Cabrera hasta Alfaros. La parroquia del Salvador se encontraba en la esquina de la calle Alfonso XIII con María Cristina (antiguamente calle del Arco Real), es decir, justo delante de lo que hoy es la puerta principal del IES Maimónides.


Con un aspecto similar al que hoy presentan Santa Marina o San Lorenzo, la iglesia iba acompañada de una torre muy robusta y de gran antigüedad. El aspecto de fortaleza de este campanario y algunas otras tradiciones hacían pensar que esta iglesia era en tiempos del los visigodos el templo de San Jorge, donde se habrían refugiado los últimos combatientes cuando la invasión musulmana. Este es un episodio confuso, aunque la mayoría de los autores lo ubican en realidad en la basílica extramuros de San Acisclo (Córdoba nace al Islam).


Sometida durante décadas a la presión de las vecinas monjas del Espíritu Santo, rebeldes hasta llegar en ocasiones cerca del vandalismo, la iglesia del Salvador fue literalmente invadida por ellas en un descuido del párroco, probablemente a principios del siglo XVIII, anexionando a su convento una parte del templo. Lo insostenible de esta relación, unido a la estrechez de Santo Domingo de Silos, forzó la búsqueda de una solución común, alcanzada con el traslado de las dos parroquias a la iglesia del Colegio de Santa Catalina, que se produjo el 16 de diciembre de 1782. Esta iglesia de la Compañía se encontraba sin uso desde la expulsión de los Jesuitas, ocurrida quince años antes.


La iglesia del Salvador quedó así unida por completo en uso y destino al convento contiguo, de manera que tras su desamortización a mediados del siglo XIX se procedió a su demolición, y las piedras de un edificio tan histórico sólo sirvieron para la construcción de la plaza de toros de los Tejares.

jueves, 29 de noviembre de 2007

San Juan y el Omnium Sanctorum

Quizás debido a la intención de aprovechar algunos edificios preexistentes en forma de mezquitas, los barrios que se establecieron en el siglo XIII tras la conquista cristiana eran a veces de forma irregular y caprichosa. Esto ocurría con las minúsculas collaciones de San Juan y de Omnium Sanctorum (Todos los Santos), que en el padrón de 1769 contaban únicamente con unas setecientas personas cada una y que venían a cubrir lo que hoy es el espacio desde el paseo de la Victoria a la altura de la Trinidad hasta el Conservatorio de Música.

La antigua iglesia de San Juan, origen de la actual capilla perteneciente al colegio de Las Esclavas, sigue mostrando el alminar de la antigua mezquita, con pequeños arcos de herradura, fechado entre el final del siglo IX y los comienzos del X.

Si entramos por la estrecha calle que, desde la plazuela frente a la iglesia, nos lleva al conocido bar “Lucas”, salimos a la actual plaza de Ramón y Cajal, donde se hallaba la desaparecida parroquia de Todos los Santos.

El Omnium Sanctorum, también antiguo templo musulmán, se levantaba de frente al final de la citada calle. Después de más de quinientos años de existencia, el 13 de febrero de 1799 fue suprimida la parroquia, fundiéndose con la de San Juan, y siendo derribada poco después. Su situación quedó fosilizada en el trazado urbano, por la alineación de algunas casas de la plaza con lo que fue la nave principal.

Casi un siglo después, y tras años de reclamaciones en ese sentido, la parroquia duplicada se trasladó a la iglesia de la Trinidad, a pocos metros del antiguo Omnium Sanctorum por la calle del Tesoro, donde ha permanecido hasta hoy día.

lunes, 20 de agosto de 2007

Barrios del siglo XIII

Nada más conquistar Córdoba en 1236, el rey Fernando III el Santo decidió levantarla de sus cenizas y reorganizar su administración. Para ello, mandó construir una red de nuevas parroquias (llamadas 'fernandinas') que sirvieran tanto para los servicios religiosos como para el gobierno de los diferentes barrios.

Córdoba, limitada su extensión al espacio amurallado, estaba dividida en dos por el lienzo de muralla que seguía la línea Alfaros-calle de la Feria. A su izquierda, se levantaba la Madina, Villa o ciudad alta. A su derecha, la Axerquía, un antiguo arrabal musulmán amurallado a principios del siglo XI. El nuevo plano de Córdoba dividía cada una de ellas en siete barrios.

En la Villa, además de la collación o barrio de Santa María, alrededor de la Mezquita, se levantaron las parroquias de San Miguel, San Nicolás de la Villa y las desaparecidas de San Juan (actualmente perteneciente al colegio de Las Esclavas), Omnium Sanctorum (junto a la plaza Ramón y Cajal), San Salvador (frente al IES Maimónides) y Santo Domingo de Silos (en la plaza de la Compañía).

En la Axerquía, existen aún San Lorenzo, Santa Marina, San Pedro, Santiago y San Andrés, mientras que Santa María Magdalena se cerró al culto, y de San Nicolás de la Axerquía quedan sólo algunos muros junto a la Ribera.

jueves, 24 de mayo de 2007

Paciencia y obediencia

La torre de la iglesia de San Nicolás de la Villa se levanta hoy tímida entre los modernos edificios del centro. Sin embargo, cuando fue construida a finales del siglo XV, para acompañar a una de las iglesias que fundó Fernando III el Santo tras la conquista, las casas de los alrededores rara vez poseían segunda planta.

Así, se cuenta que en aquel año de 1496, al comenzar las obras del campanario, los nobles que habitaban una vivienda contigua, Señores de Chillón, Lucena y Espejo, se percataron de que desde la altura prevista para la torre perderían su intimidad. Comenzaron, por tanto, un pleito para conseguir que se rebajara el ambicioso proyecto, con escaso éxito, ya que el fallo favoreció a la parroquia.

Este fue el motivo de que, a media altura de la torre, fueran esculpidos dos bustos de piedra con sendos motes que aún hoy es posible leer, y que rezan Paciencia y Obediencia, como un mensaje a los irreverentes nobles. De hecho, por la estrecha callejuela junto a la salida del Gran Teatro, se puede ver la torre desde el lado de la inscripción de la Paciencia, de la que tomó el nombre la calle.