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martes, 31 de agosto de 2010

Parque Cruz Conde: cuando la arqueología basta

No hay nada más fácil de esconder que lo que está bajo tierra. No hay nada más difícil de defender que lo que la gente no conoce. La ciencia juega siempre con la desventaja de la incompresión: la exploración del espacio, la investigación básica... El conocimiento puro, el saber por el saber, es la más perdida de las causas perdidas, y se convierte en una batalla romántica, de las que los buenos siempre pierden, cuando se encuentra frente a frente con la política, la construcción o, por decirlo en una palabra, la pasta.

El parque Cruz Conde es uno de los recintos arqueológicos más importantes de la provincia de Córdoba. Si nuestra joya de Medina Azahara nos ofrece apenas cien años de historia del Califato, si el más antiguo de los capiteles del templo romano de la calle Claudio Marcelo fue esculpido dos mil años atrás, lo que hay bajo el Parque Cruz Conde es tan apasionante que deja pequeña esa línea temporal.


En la colina de los Quemados, el cerro del parque, está todo lo que ocurrió en Córdoba
antes de la llegada de los romanos, antes de que Claudio Marcelo fundara la ciudad que hoy conocemos, en el siglo II a. C. El primer lugar que se llamó Córduba fue aquél, una ciudad perdida que existió durante tanto tiempo que bastó con la acumulación de los restos de casas, levantadas unas sobre otras, para que surgiera esa colina que hoy podemos ver. La ciudad romana tomó el nombre de aquel asentamiento indígena que, poco a poco, fue desapareciendo a lo largo de cien años, en beneficio de la nueva fundación, y donde ya sólo se levantaron algunas estructuras en la época del apogeo musulmán del siglo X y durante el periodo almohade, en el siglo XII.

Desde la cima del parque Cruz Conde, en vertical hacia abajo, hay metros y metros de estratos que se remontan hasta más allá del año 2000 a. C. De hecho,
Córdoba existió más tiempo en esa colina de lo que lleva existiendo en la plaza de las Tendillas, cerca del antiguo foro romano. Allí está la cerámica griega que los comerciantes trajeron hasta aquí. Allí están, posiblemente, muchas de las claves que nos pueden explicar la oscuridad del origen de Córdoba, anterior a la llegada de cartagineses y fenicios, anterior al surgimiento de pueblos avanzados como los turdetanos en el sur de la península.

Por eso está declarado como Reserva Arqueológica, por eso duele como una puñalada cada boquete que se abre en ese lugar y por eso sorprende que todavía no se conozca a nivel general el verdadero origen de esa pequeña montaña artificial. En ese parque está prohibido hacer nada que no sea el mantenimiento estrictamente necesario del propio jardín. Y no es porque allí vaya la gente a hacer deporte, sino por su subsuelo. La arqueología es razón no sólo necesaria, sino suficiente, para que no se toque esa zona y para que quede al margen de cualquier planeamiento urbanístico. Esta vez la arqueología no es el obstáculo, sino la auténtica protagonista, porque ese sitio fue creado por el paso de los siglos.

La pasada, presente y futura urbanización de la colina representa la continuidad de un modelo de desarrollo que ha despreciado la huella histórica existente en la ciudad, difuminando su antiguo aspecto, como ocurrió con la autovía que hundió la muralla del Alcázar, causante también de la pérdida de la rasante natural de la avenida del Corregidor.

El parque Cruz Conde y la Ciudad de los Niños no son un simple jardincito y no deben quedar a merced de pavimentadores o comerciantes. Son un tesoro que debe ser conservado intacto, explicado e interiorizado por los cordobeses. Sencillamente, Córdoba dejó de estar allí hace dos mil años, como me dijo un amigo hace unos días. Creernos tan listos e importantes como para regresar ahora con nuestros ladrillitos de diseño (no digamos con los bares de cuya futura instalación se ha venido sospechando) es un ejercicio de estupidez y de falta de humildad que, sin duda, cometeremos más pronto que tarde.

domingo, 28 de febrero de 2010

Siguiendo a "Cinco Siglos" en Sarajevo


Mañana del lunes 1 de marzo. Antonio Torralba, de "Cinco Siglos", nos envía una pequeña crónica del concierto desde Sarajevo, y algunas fotos:

Ubicado junto a la catedral en unos antiguos baños turcos, el Instituto Bosnio alberga en sus elegantes salas singulares testimonios de la artesanía, la historia, la literatura y los tradicionales modos de vida del pueblo bosnio. La más noble de esas salas congregó ayer bajo su doble cúpula a un numeroso público (entre el que se encontraban los embajadores de EEUU, Austria y España) dispuesto a escuchar las lecturas instrumentales de romances sefardíes que "Cinco Siglos", en formación de sexteto, había preparado para la ocasión.


Melodías del acervo cultural de las comunidades de Salónica, Tetuán o Tekirdag llenaron durante una hora el auditorio del Bosniak Institute y la imaginación de unos asistentes cuyas vidas transcurren en uno de los espacios geopolíticos más complejos del planeta. Largamente aplaudidos, estos "Sones de Sefarad" hicieron especial efecto en un grupo humano a menudo olvidado de entre los que tejen el entramado social de la castigada ciudad de Sarajevo, los viejos judeoespañoles que se reúnen en un centro cultural cuyo nombre es también un manifiesto: "La Benevolencia".


Noche del domingo 28. El concierto ha terminado con lleno hasta la bandera y gente fuera por falta de espacio. Por lo visto, ha asistido hasta el embajador de EEUU en Bosnia. El grupo está satisfecho por el público y por la acústica del auditorio. Ya contarán con más tranquilidad.

Minaretes y campanarios en Sarajevo

Tarde del domingo 28. Acompañados por personal de la Embajada, andan los integrantes del grupo conociendo un poco mejor la capital bosnia y visitando su casco histórico, muy reconstruido según me cuenta Dani Sáez, aunque mantiene en muchos casos las huellas de los tiroteos en las fachadas. Encajonada entre altas montañas, Sarajevo se va extendiendo de una manera un poco anárquica a lo largo del valle y por la parte baja de las laderas, sin demasiada planificación.

En su paseo han conocido uno de los lugares más impactantes de la capital: el Bulevar Mese Selimovica, que en tiempos de la guerra fue conocido como S
niper Avenue, la avenida de los francotiradores, por ser uno de los lugares más vulnerables para los habitantes de la ciudad sitiada.

La rueda de prensa de la mañana, con sus pequeños fallos de organización, ha venido seguida de los actos de clausura del Festival, que termina hoy. Y a estas horas, estará el grupo ensayando en el Bosniak, preparándose para el recital "Sones de Sefarad", que contará con unos invitados de excepción: los integrantes de una pequeña comunidad sefardí que sobrevive en Sarajevo, alguno de cuyos miembros conoce, mal que bien, nues
tro idioma. Una pieza más en el enorme rompecabezas étnico de Bosnia-Herzegovina, el gran problema sin resolver de este país, el origen del laberinto de odio que le llevó al pozo de la guerra. Esta noche, la música del pasado más remoto sonará en Sarajevo a camino de futuro: sólo la convivencia y el respeto a lo diferente conseguirá cerrar las heridas.


El bulevar Mese Selimovica

Madrugada del domingo 28. Me escribe el infiltrado en "Cinco Siglos" desde Sarajevo, ya están allí descansando. Finalmente parece que sí habrá posibilidad de comunicarnos. Ha sido un viaje larguísimo, de todo el día, con escala incluida en Viena para probar el chocolate local...

Pero probablemente más intenso será el día de mañana (ya hoy) domingo. Comenzará con una rueda de prensa a eso de las 10.00, hora local, y a las 17.00 ya estarán en el lugar del concierto, el Bosniak Institute, para empezar los ensayos que se extenderán durante las dos horas previas a la actuación.


Además de por aquí, también se les puede seguir la pista en su
muro de Facebook.

viernes, 26 de febrero de 2010

Los cordobeses "Cinco Siglos" en el Sarajevo Winter Festival

No existe, en el imaginario colectivo europeo, ninguna ciudad que represente con más profundidad el dolor de la guerra. Con la II Guerra Mundial demasiado lejos en la memoria, y aunque algunos episodios como el español de Guernica aún sean vivamente recordados, nada se puede comparar con el nombre de Sarajevo.

Sarajevo, la ciudad mártir que la generación de los ochenta conocimos a golpe de telediario, fue el centro de la vergüenza de Europa durante años, un doliente monumento al sinsentido que moría, día sí y día también, mientras compraba el pan en el mercado de Markale.


Pasado mañana, quince años después de que terminara la guerra de Bosnia, el grupo cordobés "Cinco Siglos", de música antigua, irá a esta ciudad mayoritariamente musulmana a tocar música procedente de los judíos españoles, a dar vida a partituras e instrumentos traídos gracias a los frecuentes viajes en el tiempo que tienen lugar en los talleres de luthier del grupo.

El Sarajevo Winter Festival es el más importante acontecimiento cultural de la ciudad. Se celebra anualmente desde 1984, habiendo tenido lugar incluso en los peores años del asedio serbio, y este año acoge como invitado especial a nuestro país. El mes de febrero se ha llenado de actuaciones musicales, obras de teatro y conferencias, y el concierto de "Cinco Siglos" prácticamente supone una ceremonia de clausura.

El programa "Sones de Sefarad" incluye música procedente de los países a los que emigraron los judíos sefardíes, más de cien mil personas que fueron expulsadas de los reinos peninsulares en 1492, y que se desperdigaron desde Marruecos hasta Yemen,
Grecia o Jerusalén. En palabras de Antonio Torralba, la música sefardí suena hebrea, hispana, pero también árabe, beréber, turca, griega, serbia, persa... es fundamentalmente mestiza y mediterránea.

A una ciudad que quiere vivir, y a vivir empieza, van nuestros paisanos a tocar un mensaje de nostalgia, pero también de convivencia. Desconozco qué Sarajevo se encontrarán, pero quiero pensar en una capital llena de luz, en plena reconstrucción de edificios y almas.


Con un poco de suerte y dependiendo de las conexiones a internet, intentarán pasarnos calentitas, y desde la propia ciudad de Sarajevo, las sensaciones de estos días. Mañana hacen las maletas y salen para allá, la cita es, para quien quiera llegarse, a las 19.00 hora local, en el Bosniak Institute. Ya lo dice el cartel del Festival de 1995: allí, todo es posible.

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Programa "Sones de Sefarad":

La consagración de Moisés (Tetuán)
Las quejas de Ximena (Tánger)
Decidle a mi amor (Tánger)
Alekhem Kehal (Siria)
Scalerica le hizo-El raptor pordiosero (Constantinopla)
Está Raquel lastimosa (Larache)
Decía el aguadero (Tetuán)
Ahot Ketana (Siria)
Triste estaba el rey David (Esmirna)
Morikos los mis morikos (Milas, Terkidag, Salónica)
Qyria Yefefyia (Yemen)
Cuando el rey Nimrod (Jerusalén)

Forman "Cinco Siglos": Miguel Hidalgo (laúdes y dirección musical), Antonio Torralba (flautas), Gabriel Arellano (viola y rabel), José Ignació Fernández (laúdes), Daniel Sáez (baglama) y Antonio Sáez (percusión).

domingo, 24 de enero de 2010

Huerta de Santa Isabel: la última batalla del ejército califal

Si se jura fidelidad, es para siempre. Hace mil años que cientos, miles de ellos murieron en los campos de batalla de la locura provocada por la guerra civil, y que fueron enterrados, en el mejor de los casos, en alguno de los inmensos cementerios de la agonizante capital del imperio califal. Sus espíritus han sido convocados y ahora se preparan para dar una última batalla, como si de los muertos de las Montañas Blancas de El Señor de los Anillos se tratara.

Se han levantado de los
maqabir de la avenida del Aeropuerto, de la glorieta de Almogávares, de todas las necrópolis conocidas, y se dirigen al antiguo Cuartel de Artillería, en la avenida de Medina Azahara. Allí, dando la espalda al Rectorado, ante los atónitos conductores y paseantes, forman en medio centenar de filas, sobre la calzada, y preparan sus espadas. Piensan, mientras la caballería califal se posiciona en los flancos y los conductores huyen despavoridos, en qué horribles ingenios habrá desarrollado el arte militar de los infieles (iba a decir cristianos) a lo largo de este milenio.

Los mismos infieles que, con sus máquinas imparables, han desenterrado los restos de su cuartel general del noroeste, entre Turruñuelos y Miralbaida. Los mismos que quieren construir allí esas verdaderas colmenas que ellos llaman viviendas. Todos sus informes concluían que la operación se estaba gestando en el antiguo cuartel, hoy más conocido como Gerencia Municipal de Urbanismo. Al grito habitual de "Alá es grande", y esas cosas, saltan la verja de las dependencias municipales y, rompiendo puertas y ventanas, entran a saco en las oficinas.


Allí les reciben hordas de funcionarios del Ayuntamiento y de técnicos en nómina, empuñando licencias de obra enrolladas, contra las que las espadas califales, oxidadas de hace mil años, se quiebran y deshacen, dejando los papeles teñidos de un color anaranjado. Los aviones de papel hechos con las resoluciones que autorizaron la destrucción de los arrabales de Poniente, vergüenza de nuestra época, sobrevuelan a los asustados soldados de Alhakén II, cuya moral va quedando minada al contemplar las autorizaciones de eliminación de los restos encontrados en Fátima junto al arroyo Pedroches, o los de la avenida de Libia. Sus casas habían sido destruidas por la invencible mano de la Gerencia.


Ayer pasé por allí y, pese a la relativa normalidad que se veía desde fuera, la fiera batalla continuaba en su interior. El resultado es incierto, aunque se rumorea que habrá una tregua que respetará ambas cosas, viviendas y restos arqueológicos. No me lo acabo de creer. El tiempo dirá.
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El tiempo dirá, de paso, si realmente estos restos se corresponden con algún tipo de instalación militar de época califal. La cercanía a la casi inexplorada almunia o palacio de Turruñuelos abre un gran abanico de posibilidades.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Propietarios faroleros: el mortal peligro de perderse en la sierra.

Cordobeses (y cordobesas) inconscientes (e inconscientas), imprudente gentuza aún empeñada en andurrear libremente por la sierra y sus caminos públicos de cuyo recorrido el Hexcelentísimo Alluntamiento no quiere acordarse. ¿No se dai cuenta del peligro que acecha al senderista incauto a la vuelta de la esquina?

La muerte se esconde en cualquier rincón en caso de despistarse y no seguir al pie de la letra las instrucciones de los propietarios y guardas de las fincas, que por nuestro bien van cerrando las veredas y caminos de libre tránsito, no vaya a ser que un día ocurra una tragedia.


Tragedia como la que le pudo ocurrir a un pariente de un guarda de una finca cercana a Valdejetas, cuando un jabalí enfurecido se le acercó amenazante, cerca de la zona por donde pretendíamos dar una vuelta, según nos contó. Ni se me pasó por la cabeza que simplemente nos estuviera metiendo miedo para no recorrer una vereda usurpada por los propietarios de la finca.


O como la que puede suceder en una finca próxima a Las Jaras, donde al parecer, según me contó un pariente del dueño, los guardas tienen la orden de soltar los perros a cualquiera que se encuentre fuera del recorrido habilitado por la Junta como vereda provisional. Es decir, que si te pierdes o caminas por la vereda auténtica, corres peligro de muerte.
Igual sí que los propietarios hacen uso del humor argentino: señora, no asuste a los niños con brujas, ogros, extraños seres imaginarios. Llegado el caso, emplee algo más real. Un lobo, una araña, una buena víbora...

O, finalmente, como el aviso a navegantes que encabeza el artículo, sito en un camino junto al Guadiatillo. No hay ninguna valla que cierre la finca, ni ningún obstáculo al paso de ganado por el camino, pero te asustan con la existencia de ganado bravo, igual que te avisan del corte del camino cuando hay cacería. Con la escopeta hemos ido a dar, amigo Sancho.

Paseen, gente. Que a poco que llueva estará el campo bonito.

martes, 8 de septiembre de 2009

La variación del cauce del Guadalquivir en el Arenal


El gran caudal del Guadalquivir, y la manera en que los diques y murallones han aislado al río a su paso por la ciudad, dan la falsa impresión de que se trata de una bestia inamovible, demasiado grande como para sacudirse y serpentear variando su trayectoria en poco tiempo. Pero en realidad, antes de que se exageraran las diferencias de altura entre el cauce y la ribera por la acción humana, el Guadalquivir era un río poco profundo transcurriendo por un relieve bastante llano.

Es fácil tocar el fondo del río con la pala de una piragua, por ejemplo, casi en cualquier punto de su cauce. Y si no fuera por los lodos depositados, que lo convierten en una verdadera trampa, se podría cruzar andando en muchos lugares sin que llegara a cubrir por completo. Es por ello que, durante las antiguas riadas, el agua invadía nuevas zonas y, si resultaban más favorables, se quedaba allí. Así, y según un magnífico trabajo de David Uribelarrea (U. Complutense) y Gerardo Benito (CSIC, Instituto de Recursos Naturales), el Guadalquivir ha variado en los últimos milenios su cauce, dejando antiguas madres en lo que hoy es el barrio de la Fuensanta, y en la zona de Mercacórdoba. Este último canal, que aparece en la imagen como "Madre Vieja", ha sido ocupado en tiempos históricos por el río cuando las crecidas superaban los 2500 metros cúbicos por segundo de caudal, lo que ocurrió por última vez en 1963.



Una vez que el río, en su desplazamiento hacia el sur, se encontró con los acantilados que marcan el abrupto comienzo de la campiña, descargó sus energías en un desplazamiento hacia el oeste, durante el último milenio, que poco a poco fue erosionando su orilla izquierda y amenazando con trazar una línea recta por la espalda del Campo de la Verdad, al pie de la iglesia del Cerro, y dejar en seco el puente Romano.



El movimiento de los últimos 500 años (en la imagen, la flecha junto a 500yr BP) se ve claramente en la superposición que encabeza el post, donde se compara el plano de 1851 con la vista actual. Tiene algunos defectos, pero se basa en la posición de la parroquia del Campo de la Verdad y el molino de Martos, así que es bastante fiable. En ella se puede ver cómo la zona del Eroski casi hasta la Cuesta de la Pólvora y la ermita de los Mártires estaba ocupada por el río, y el azud de Martos, que ahora quieren hacer creer que se va a reconstruir, en realidad necesitaría un trazado totalmente nuevo para recobrar su funcionalidad.

El murallón de San Julián se puede ver en la imagen de Uribelarrea y Benito, y también en la superposición. Queda claro, por fin, cómo el río saltó de un lado a otro de la barrera durante el siglo XIX, aunque no fue un proceso rápido, sino que requirió de décadas (siglos) de acción erosiva.

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Información e ilustraciones 2 y 3 de: Uribelarrea y Benito, Fluvial changes of the Guadalquivir river during the Holocene in Córdoba (Southern Spain), Geomorphology 100 (2008), 14-31.

viernes, 7 de agosto de 2009

La Luna, Júpiter y la Calahorra

Ya sé que es romper el ritmo de las entradas, y ya sé que es tarde, pero estoy de vacaciones y no me quería acostar sin colgar este momento maravilloso que hemos podido disfrutar en el puente romano (antes no romano, antes romano). Durante un rato, se han alineado la Luna, Júpiter y la Calahorra, como puestos ahí para que nos quedáramos mirando todos los que pasábamos en ese momento.

Así que, como afortunadamente llevaba la cámara y el trípode de juguete, hemos inmortalizado el momento. También tenemos la foto más de cerca, es la siguiente. La estrella que se ve abajo, menos brillante, creo que es Deneb Algedi, de Capricornio.

Como no sé hacer fotos en condiciones, poco más que las que la máquina es capaz de hacer por sí misma en modo automático, muchas veces hay imperfecciones y movimientos. Es lo que pensé cuando vi que Júpiter tenía alguna manchita alrededor en la foto. Pero mira por dónde, lo que se ven son los satélites galileanos, simplemente estirando el zoom de una cámara de andar por casa.

Aquí os los dejo a los cuatro. Mañana vuelvo a hacer una, con más calidad. Friki, sí, pero hoy muy contento.


PD. Pues no era tán fácil, efectivamente. Después de muchos intentos, sólo he conseguido una pequeña imitación, que permite ver lo rápida que es la rotación de los satélites de Júpiter. Casi todos han cambiado su posición en sólo veinticuatro horas. He llegado a la conclusión de no volver a hacer estas cosas si no tengo un telescopio y una cámara en condiciones.

miércoles, 22 de julio de 2009

El paso de la Estación Espacial Internacional sobre Córdoba

Muchas noches, mientras estás tomando unas tapas en la Corredera, o mientras paseas por la Ribera, dentro, más o menos, de las dos horas siguientes a la puesta de sol, puedes encontrarte con un objeto brillante que cruza el cielo a la velocidad aparente de un avión, pero sin parpadeo, sólo con una potente luz blanca.

A lo mejor te has quedado mirándolo pensando qué podría ser. Si era más brillante que cualquier otro astro que pudieras ver en ese momento, y en cualquier caso, si pudiste verlo en el cielo lumínicamente contaminado de la ciudad, sería la Estación Espacial Internacional.

En la medianoche del martes al miércoles, mientras disfrutaba de las luces de Córdoba en el Mirador de las Niñas, la ISS acudió puntual a su cita de las 23:59 y brilló más que el fondo de estrellas de la Osa Mayor. La vez anterior que tuve ocasión de verla, también desde la Sierra, fue la noche del 7 de julio, cuando tuvo un paso especialmente brillante.

Curiosamente, me encontré con que el autor del blog El beso en la luna, Paco Bellido, había estado tomando fotografías esa misma noche, en ese mismo momento, de la Estación Espacial Internacional, supongo que desde su domicilio o su puesto de observación aquí, en Córdoba. Las imágenes, que publico con su permiso, son verdaderamente asombrosas. Parece mentira que ese punto brillante esconda un verdadero hogar en el que viven permanentemente varios astronautas. Estos días, mientras dura la misión del Endeavour, habrá trece personas ahí arriba.

En este enlace (el mismo de antes) puedes consultar los próximos pasos de la Estación sobre Córdoba. La columna "Mag" indica la magnitud, el brillo, que es mayor cuanto más bajo es el número. El valor "Alt" nos dice la elevación que tendrá la ISS en la bóveda celeste. Por tanto, el paso de mañana a las 23:14, el del día 25, a las 22:28 y el del día 27 a las 21:42 serán especialmente espectaculares.

Supongo que ahí estará Paco con su cámara preparada...

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La foto de cabecera es la Estación Espacial Internacional vista desde el transbordador Discovery. Pertenece a la NASA y por tanto no tiene copyright.

domingo, 19 de julio de 2009

Córdoba virtual en Google Earth

Llevo tiempo queriendo presentar una iniciativa que no trasciende demasiado a la sociedad, pero que poco a poco puede ir abriendo una nueva puerta a través de la que conocer nuestra ciudad, pensando principalmente en todos aquellos que quieran visitarla por unos días.

No hay nada como tener una visión más o menos realista de los lugares que vamos a conocer y, aunque este sistema no nos proporciona el detalle de una fotografía, sí que tiene otras posibilidades que lo convierten en tremendamente atractivo.

Me refiero a la proliferación de edificios cordobeses diseñados en tres dimensiones y subidos a la aplicación Google Earth, donde se pueden estudiar con detenimiento desde
cualquier lugar del mundo, conformando una publicidad mucho más barata y desde luego bastante más útil que muchas de las campañas diseñadas desde las distintas administraciones.

Usuarios como Sergio Rodríguez Barrena (autor de la mayor parte de los diseños), JMG, Ray, Pablo Algar (el autor de la Mezquita), SilverDragon y carlosagl.94 han ido aumentando cada mes la cantidad de lugares cordobeses con volumen y textura.

Aquí presento una selección de los lugares más llamativos, pero hay ot
ras zonas bastante desarrolladas, como el conjunto del Zoco, la estación y la plaza de toros.

viernes, 20 de febrero de 2009

Desalambrando

Hubo un tiempo, anterior a la dictadura del coche, en que los habitantes de los distintos lagares y cortijos que rodeaban Córdoba se desplazaban a pie o en sus monturas por pequeños caminos que se clasificaban en distintos tipos: cañadas reales, veredas, coladas, simples caminos del Municipio... Las vías tradicionales de comunicación recorrían como una tela de araña la sierra, la vega y la campiña, hasta que el éxodo rural y la construcción de carreteras concentraron la población en los grandes núcleos, y los desplazamientos en unas pocas rutas asfaltadas.

Los propietarios de las fincas, a veces por ignorancia, en la mayor parte de las ocasiones a sabiendas de que cometían un acto ilegal, fueron cerrando los caminos públicos que caían en desuso. Una de las tácticas más utilizadas en los últimos años ha sido la de abrir pistas forestales paralelas al camino tradicional, de manera que éste era abandonado y borrado por la vegetación. A continuación, se cerraba la pista por ser una vía privada, y el uso público por parte del ciudadano se veía impedido.

Sin embargo, aunque ya nadie necesite usar el camino para llevar su carro y aunque sólo un puñado de ganaderos perpetúen el uso de las principales coladas, los caminos públicos, del tipo que sean, no prescriben. No caducan. No pueden venderse, comprarse ni incorporarse a la finca colindante, o circundante, salvo orden expresa de desafección de la vía, figura que se utiliza, por ejemplo, para aquellas que van siendo absorbidas por la ciudad en expansión.

Con las fuentes adecuadas, como son los catastros de 1950 y el actual, por ejemplo, o las Ordenanzas Municipales de 1884, así como por los testimonios de los lugareños, se pueden localizar los caminos de nuestra sierra y exigir el libre paso por ellos, convirtiéndolos en una fuente de vida para el campo en medio del auge del turismo rural y senderista.

La Plataforma "A Desalambrar", radicada en Córdoba, lleva años denunciando el corte de vías públicas de comunicación, y poniendo en evidencia la pasividad de las Administraciones responsables, que son tanto el Ayuntamiento de Córdoba, cuyo Inventario de Caminos Públicos lleva años durmiendo el sueño de los justos, como la Junta de Andalucía, responsable de los interminables y muy mejorables procesos de deslinde (marcaje y recuperación) de las veredas olvidadas. "A Desalambrar" denuncia a los infractores, verifica el estado de los caminos y, en última instancia, garantiza con sus propios medios la transitabilidad de los senderos cuya titularidad pública esté bien documentada (en ocasiones, incluso reconocida por el propio Ayuntamiento). Para ello, el primer domingo de cada mes, sus miembros y simpatizantes se reúnen en la torre de la Malmuerta para recorrer a pie una parte de nuestra sierra.

Las Administraciones, por su parte, limitan su actuación a ocasionales intervenciones con gran eco publicitario, pero dudosa eficacia. Recientemente se han gastado 300.000 euros (50 millones de pesetas) en la apertura de la Vereda de Trassierra, con un trazado de unos seis kilómetros (8 millones por kilómetro, ni que fuera una autovía) que ya era en gran parte transitable, siendo necesarios algunos desbroces y vigilancia de libre paso.

Sólo el interés y la presión de los cordobeses, y su conocimiento de su propio medio natural, pueden impulsar la recuperación de este trozo de patrimonio común que nos ha sido usurpado.

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El apéndice cuarto de las Ordenanzas de 1884 es el que contiene la lista de caminos públicos. a partir de la página 7 del documento.

jueves, 12 de febrero de 2009

La ruina de los baños árabes de San Pedro

Por un problema de spam no se permiten, temporalmente, comentarios en esta entrada.


Nadie repara en ellos, nadie se los encuentra si no es porque los ha buscado. No aparecen en ninguna guía de viaje, y muy pocas veces son mencionados en la prensa o en algún comunic
ado oficial. Los baños árabes de la calle Carlos Rubio (antigua calle del Baño), cerca de San Pedro, pertenecen a esa categoría de monumentos olvidados por el pueblo y menospreciados por las instituciones, que sólo después de años de dejadez parece que empiezan a comprender la necesidad de revalorizar todo el Casco Histórico, y no únicamente las tiendas de recuerdos de la calle Deanes.

Los baños árabes de San Pedro presentan la peculiaridad de estar situados fuera del recinto de la Medina cordobesa, al contrario que todas las demás instalaciones que se han conservado, y se asientan en un arrabal que, como nos recuerda la presencia de la antiquísima iglesia de San Pedro, debía estar habitado por una mezcla de musulmanes y cristianos mozárabes. Fueron construidos en los años de esplendor del Califato, probablemente en la época de Almanzor, cerca del año 1000, según los datos que aporta el estilo de los capiteles.


Abandonados, poco a poco, tras la implantación del estilo de vida de los conquistadores cristianos, fueron integrados en la trama urbana, construyéndose sobre ellos y pasando su estructura a formar parte de una casa patio como las que existen por toda la Axerquía. Citados por Ramírez de Arellano en sus "Paseos", fueron declarados Bien de Interés Cultural en el año 1931, y su importancia queda reflejada si atendemos a los otros monumentos que les acompañaron en la resolución (imagen .tiff): el Puente Romano, la Calahorra, el Alcázar, varias parroquias o el acueducto de Valdepuentes.



En el año 1962 se comenzó su estudio, y su ruina continuó hasta la adquisición de lo que quedaba del inmueble por la Junta de Andalucía en 1992. La rehabilitación de los baños está pendiente desde hace años, habiéndose elaborado un presupuesto en 2005 que cifraba en aproximadamente 250.000 euros el importe de la obra. El estado lamentable, con las pocas estructuras conservadas situadas en una especie de sótano bajo los restos de las edificaciones posteriores, está certificado por las descripciones que del monumento hacen las administraciones local y autonómica. En la página de esta última se incluye una imagen asociada al monumento, la que pongo a continuación, y se refiere que "sostenían la bóveda doce columnas, dibujando tres arcos de herradura en cada frente".



Hace poco tiempo, me llegué por allí para hacer la foto de cabecera y ver en qué estado se encontraba la casa. El resultado fue aún peor de lo que esperaba: no solamente está plagada de escombros, es que ni siquiera se han molestado en ocultar los cascotes a la vista de la calle. Sólo con asomarse por la ventana, se pueden observar los materiales acumulados en una sala. Además, si nos fijamos bien en la imagen se pueden observar varias piezas cilíndricas con un aspecto liso y regular. La misma página del IAPH nos dice que "los fustes de las columnas son de mármol, hechos con fragmentos". Pues tenemos varios de ellos, tirados entre cartones.



Vamos a pensar que los capiteles, originales del siglo X o incluso anteriores, en algún caso, se los han llevado de allí y están bien guardaditos en el Museo Arqueológico, o en Sevilla, o en Helsinki. Y vamos a pensar en qué explicaciones se pueden dar si alguien manga restos arqueológicos de zonas descuidadas por una negligencia y luego los vende en Christie's por una millonada.

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Agradezco a Guadalupe las puntualizaciones que ha hecho en su comentario, y recomiendo a todo el mundo que las lea. He corregido varias frases de la entrada.

viernes, 6 de febrero de 2009

Los blogs son un arma cargada de futuro


Cada día, más o menos una treintena de cordobeses entran a este pequeño blog a buscar una línea del tiempo de Al Andalus, a averiguar cómo eran las Tendillas antiguamente o a descubrir el trazado de las antiguas murallas.

Sin embargo, saliéndome de lo habitual y durante los próximos días, hasta el jueves 12 de febrero para el que ya está programada la siguiente entrada, lo que podréis ver los visitantes es este mensaje que pretende informar del cierre del más activo foro de comunicación de los temas de actualidad ciudadana de Córdoba: la Calleja de las Flores.

El foro, que acumulaba más de trece mil mensajes sobre temas de Cultura, Política, Patrimonio, Medio Ambiente, Infraestructuras y otras áreas, ha sido tumbado por un ataque informático (DoS) más efectivo que los anteriormente perpetrados contra él. Como explica su creador en esta nueva página, el ataque procede de la propia ciudad de Córdoba, y ha sido llevado a cabo con medios que superan a los de un gamberro con portátil.

Por todo esto, me gustaría decir un par de cosas. La primera, que lo mismo algún día se cargan algún espacio más, y aunque no creo que nadie se fije en semejante rincón marginal de la web, si un día el dominio no funciona, que nadie se sorprenda. La segunda, que quien lo crea conveniente tome conciencia de que habita en una ciudad que está viva, donde se toman decisiones, donde el verdadero poder no tiene un origen democrático, donde se malgasta su dinero y donde se menosprecia su opinión como ciudadano.

Me queda la duda de qué es lo que más habrá molestado a los que se han cargado la Calleja. ¿Habrán sido los comentarios sobre Cajasur? ¿O las furibundas críticas contra la Iglesia, en general, y el Cabildo, en particular? ¿O quizás escarbar, desde la especulación o desde un poquito de información, en las hodiernas tramas malayas cordobesas? ¿Molestaba el hecho de despellejar las noticias mentirosas de los periódicos? ¿Amenazaba el lobo, soplando, las casas de ladrillo construidas por Arenal 2000? A veces da la impresión de que todos estos temas son, en realidad sólo uno. Pero probablemente fuera el mero hecho de que hubiera un puñado de ciudadanos hablando sin tapujos, deseando que alguien les llevara la contraria con argumentos.

A la derecha están los enlaces a los blogs de algunos de estos ciudadanos. Por algún motivo poco comprensible, tardé meses en incluir las páginas con las que podía estar menos de acuerdo. Hoy entiendo que fue un error. Mira, me han enseñado algo, los callejicidas. La Calleja sigue viva, en la siguiente dirección:

http://lacallejadelasflores.blogspot.com

lunes, 19 de enero de 2009

El pozo de la nieve de Trassierra


Entre los siglos XIV y XIX tuvo lugar un fenómeno que los climatólogos han dado en llamar la "Pequeña Edad de Hielo", caracterizado por temperaturas más bajas que en la actualidad, debido a un incremento de la actividad volcánica, una disminución de la actividad solar y diversos factores que aún no se comprenden en su totalidad.


Como resultado de esta situación, muchos lugares en los que en la actualidad no cae un solo copo de nieve en todo el año tuvieron inviernos fríos y blancos. El comercio de nieve se convirtió en una lucrativa actividad, especialmente en lugares como Córdoba, con una sierra fresca donde almacenar el hielo, muy próxima al tórrido valle donde era posible venderlo durate todo el año.

Las técnicas mejoraron notablemente a lo largo del siglo XVIII, construyéndose pozos para acumular enormes cantidades de nieve prensada, convertida en hielo, que se podía conservar largos períodos de tiempo. Según se explica en un interesante artículo de Guadalupe Pizarro (1), en 1823 un empresario cordobés, Juan Rubio, que prácticamente monopolizaba el comercio de nieve en Córdoba, comenzó a construir un pozo en el cerro de San Cristóbal, próximo a Santa María de Trassierra, para centralizar allí su actividad y obtener un mayor margen de beneficio al disponer de género en abundancia de cara al verano.

Este pozo aparece a la vista como una estructura en forma de cúpula que no levanta más de unos tres o cuatro metros del nivel del suelo, hasta que el visitante se aproxima a la entrada y comprueba el gigantesco volumen de hielo que podía acumular la estructura subterránea, de unos diez metros de profundidad, que se iba llenando con el producto de las nevadas invernales hasta que estaba completa, momento en el cual se procedía a su cierre y aislamiento con cámaras de aire, porcelana en las cubiertas y otros sistemas que, junto con su localización en umbría y bajo el suelo, contribuían a que las pérdidas por fusión del hielo resultaran aceptables para el negocio.


Se conservan parcialmente algunas inscripciones que señalaban, en el interior del pozo, la fecha del cierre, como la que reza: Se llenó el pozo el día 7 de enero al mediodía. 1864. Rafael.

Alrededor del año 1867 se instala en Córdoba la primera fábrica de hielo artificial, muestra de los avances tecnológicos de la época, condenando a la ruina al comercio tradicional de nieve.

¿Cómo llegar al pozo de la nieve de Trassierra?


El primer acercamiento puede resultar algo complejo, pero espero que este plano sea de ayuda para todo aquel que quiera pasarse por allí. Yendo desde Córdoba, hay que girar a la izquierda (línea roja) justo antes de llegar a la plaza de Trassierra, llegando a un aparcamiento sobre tierra en dos niveles. De él parte un camino, paralelo a la calle asfaltada, que va rodeando el cerro dejándolo a la izquierda. El camino es llano y está separado de la carretera por algunas plantas de poco porte.

Tras dejar a la izquierda un par de caminos que ascienden al cerro, se llega a una intersección con una pista de tierra que sube también hacia la izquierda, con gran pendiente. Es el punto en el que la calle asfaltada se empieza a separar del camino. Aquí buscaremos una senda que sale del cruce, más o menos a las 10 del reloj, entre la vegetación.

La senda va ascendiendo y pronto se abre a la derecha un pequeño claro, una vaguada, dejando ver la pared del pozo de la nieve.

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(1) Pizarro, Guadalupe. Nuevos datos sobre el comercio de nieve en Córdoba, Anales de Arqueología Cordobesa 16 (2005).

jueves, 18 de diciembre de 2008

Los faroles tienen dueño

Aprovecharé un día en que no está el ingenio para mucho esfuerzo (escribo la entrada con una sola mano y calmante en el cuerpo), y le haré un pequeño pero merecido homenaje a esa raza de acompañantes de paseos nocturnos por el centro de Córdoba.

El tiempo que lleves sin ver esta silueta recortada en los faroles del casco histórico es un buen indicador de cuánto estás desaprovechando la tranquilidad y la sencillez de las callejuelas de nuestra ciudad.

Las salamanquesas se adueñan de sus territorios de caza en cuanto lo permite la temperatura, y nos observan desde sus atalayas en los paseos de primavera y verano. Con un poco de suerte, incluso en estos días fríos se las puede llegar a ver acechar a los pocos insectos que sobreviven a las primeras madrugadas heladoras.

Con bufanda y guantes, sal a pasear: igual eres el último en ver una este año.

martes, 2 de diciembre de 2008

Los inicios de Edisol


Las fotos del vuelo americano de 1957 nos muestran cómo lo que hoy es el barrio comprendido entre la calle Sagunto y la avenida Agrupación Córdoba, era en su mayor parte una zona de huertas del ruedo oriental de Córdoba, habiéndose construido sólo una pequeña cantidad de casas en las proximidades del cuartel de Lepanto, y una calle en mitad de la nada.


Curiosamente, dicha calle fue rodeada en las décadas posteriores por las nuevas construcciones del barrio de Levante, siendo integrada y conservando su aspecto de callejuela de pueblo aún en la actualidad, lo que la diferencia del resto de la zona y evidencia su antigüedad. Se trata de la calle López de Alba, como se puede observar en la comparativa entre las dos fotos aéreas separadas por medio siglo.

En la imagen se han señalado algunos puntos relevantes para orientarse mejor. Aparte de la mencionada calle (3), se ha marcado la parroquia de San Antonio (1), el cruce de la Fuensantilla o del Hospital Militar (2), el antiguo camino que pasaba por la cruz de los Cinco Caballeros, recorrido que aún hoy sigue el Camino de Santiago (4) y el solar donde se está llevando a cabo una interesante intervención arqueológica, y que coincide aproximadamente en el plano de 1884 con la huerta de Murillo, topónimo del que Ángel Ventura saca petróleo (con una teoría interesante) en uno de sus trabajos (5).

sábado, 8 de noviembre de 2008

¿Lo ves? Pues ya no lo ves

Me ha parecido que debía cortar el tema de la Conquista para hablar un poco de un tema actual. Resulta que he descubierto que hay esperanza para el patrimonio arqueológico de Córdoba. La ya tradicional dejadez, la eternización de los plazos y los daños derivados de actuaciones erróneas de las cuadrillas de las obras empiezan a ser historia.

El motivo para el optimismo lo encontramos en la calle Cronista Salcedo Hierro, lo que toda la vida de Dios ha venido siendo la calle Haza, que empieza en la esquina de "La Tercia" en el Pretorio. Allí hay un gran solar en el que va a construirse la nueva sede de la Cámara de Comercio de Córdoba. Evidentemente, el terreno llevaba años abandonado sin que nadie pusiera un pico en él, y habían crecido los tarajes y pequeños álamos y ailantos.

Hace pocos días, creo que no me equivoco si digo que fue el lunes (3 de noviembre) comenzaron los trabajos de excavación de los futuros cimientos del edificio. Poco a poco las máquinas fueron horadando la tierra hasta que el miércoles (5 de noviembre), observé que en un punto del solar se había tocado piedra y habían aflorado sillares que en mi ignorancia atribuí a alguna estructura romana. Tomé la foto que se ve a continuación, donde se observan unos cuantos bloques en hilera, y se intuyen algunos otros, más desordenados, asomando en la tierra algo más arriba. Ya me imaginaba algún pequeño puentecillo o una calzada desconocida...


A la mañana siguiente, jueves, 6 de noviembre, una trabajadora limpiaba los restos cepillo en mano, mientras tomaba notas. Iba aflorando un murete parcialmente superpuesto a varios sillares que creaban una superficie plana. Cuando volví a pasar por la noche, decidí tomar alguna foto más para ir ilustrando el desarrollo de las excavaciones. La cosa tampoco prometía demasiado, porque en el resto del solar ya se profundizaba bastante sin que apareciera nada.


Así llegó el viernes, 7 de noviembre, o sea, ayer. Por la mañana estaban haciendo trabajos de topografía y un currante seguia limpiando restos. Y a mediodía, yo calculo que 48 horas después de descubrir los sillares, toda la zona era un enorme cráter de cuatro metros de profundidad: la tierra había sido cargada en camiones, supongo que llevando consigo las piedras, y si te he visto no me acuerdo.

Los restos, por limitados que fueran, habían sido documentados, estudiados y evaluados en dos días, tras lo cual se había decidido su destrucción. En dos días. Y claro, me hice ilusiones. Calculé que a ese ritmo, sólo hacían falta un par de semanas para limpiar, musealizar y abrir al público alguno de los parques arqueológicos que nos prometían hace años. El del arrabal emiral de Miraflores, por poner, que está criando hierba desde que se proyectó el Palacio del Sur. O el del Fontanar, que a este paso cuando vuelvan no van a saber dónde está la mezquita que descubrieron. Es más, con tal agilidad pensé que en un añito podríamos tener un anexo al Museo Arqueológico en la periferia de la ciudad, donde pudiéramos ver las miles de piezas que las distintas Administraciones nos esconden al público en general.

Bien, bien, esto empieza a funcionar. Vamos, digo yo. Porque si la actuación del solar de la Cámara de Comercio simplemente hubiera sido un ultimátum o un "trágala" de Urbanismo, o de quien sea, a los interesados en el estudio arqueológico ("dos días para estudiar lo que podáis y empezamos a picar", por ejemplo), habría estado muy feo.

domingo, 26 de octubre de 2008

A la sombra de la Luna

Hoy que llego cansado, voy a recordar una historia ligerita, simplemente un bonito día diferente a los demás. Aunque a mí me hubiera gustado estar en Madrid el 3 de octubre de 2005, Córdoba tampoco fue un mal sitio para contemplar el eclipse solar que allí fue total y aquí sólo parcial, aunque generoso.


Como Tintín, sabíamos el día y la hora del suceso, y paseando por Rabanales me fijé en que habían instalado un telescopio para proyectar sobre un cartón la silueta del Sol. Así que nos fuimos congregando a medida que se acercaba el momento en que Córdoba debía empezar a ponerse a la sombra de la Luna.


Los rayos de sol que se colaban entre las hojas de los árboles plasmaban en el suelo cientos de pequeños "eclipses", aunque desde luego el fenómeno se veía mucho más nítido en la pantalla sobre la que el telescopio proyectaba la imagen. Se llegó a cubrir más del 80% de la superficie del disco solar y, como muestra la última foto, en Rabanales se observaba una curiosa penumbra a eso de las diez y pico de la mañana.


domingo, 5 de octubre de 2008

Un paseo por el Guadiatillo


Ahora que las mañanas se van refrescando y que el campo, una semana sí y otra no, se humedece con las lluvias de otoño (toquemos madera), es el mejor momento para salir al campo. Sobre todo si eres alérgico.

Así que aquí dejo una pequeña recomendación, por si alguien quiere pasear por una de las pocas zonas de nuestra sierra en la que las vallas no agobian al caminante. Siguiendo la carretera de Trassierra, tras pasar el pueblo, podemos continuar hasta cruzar el río Guadiato, transitando después entre pinares y sufriendo durante algunos metros un firme muy mejorable hasta llegar al segundo río, el Guadiatillo (km 26, aproximadamente), junto al cual hay espacio de sobra para dejar el coche.

Un paseo por esta zona, haciendo el menor caso posible de los carteles diseñados para espantar al caminante, puede darnos energía para enfrentar una semana entera en la ciudad. Podemos tomar hacia la izquierda, justo antes del puente, siguiendo río abajo un camino que se va elevando suavemente abriendo una vista del valle poblado de pinos. Los ciervos de la finca se dejarán ver sobre todo si llegamos temprano, las rapaces como las águilas reales (con mucha suerte) o las aguilillas calzadas se elevarán a media mañana aprovechando las térmicas, y después de caer cuatro gotas podremos ver a los trepadores y agateadores picoteando las cortezas ablandadas por el agua en busca de su alimento.

Si tenemos un día especialmente afortunado, que los hay, podremos ver, incluso a mediodía, cuando menos común resulta, a uno de los más escurridizos y tímidos habitantes de nuestros ríos. Allí estará alguna nutria, moviéndose a escondidas por la orilla y dejando ver las ondas en las charcas a su paso.

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La suerte de toparse con una nutria no es nada en comparación con la que supone cruzarse en el camino con este personaje. Suele pasar el primer domingo de cada mes cerca de la Malmuerta, a eso de las 10 de la mañana.

martes, 12 de agosto de 2008

La mezquita de la estación de autobuses

Son varias las mezquitas, en uso aún en el periodo almohade, que quedaron convertidas en iglesias después de la conquista cristiana. Sin embargo, aquellas que se encontraban en los arrabales califales del siglo X, destruidos por las sucesivas guerras civiles, no han salido a la luz hasta que no se ha comenzado a excavar de forma sistemática el territorio a poniente de la ciudad.

Uno de los edificios religiosos que se han conservado se encuentra, de manera muy parcial, en el sótano de la estación de autobuses. Es tan poco lo que se sabe sobre él que en los primeros años se explicaba a las visitas como si fuera un establecimiento industrial (alfarería o similar). Más tarde se asentó la idea de que la pared semicircular se correspondía con el mirhab de una mezquita, y el muro con la qibla. Se conserva parte de la decoración interior de estuco blanco, y del revestimiento externo.

Los restos fueron integrados in situ y acompañados de un cartel informativo, para que todos los viajeros que pasaran por allí tuvieran ocasión de contemplarlos. ¿Y pasan muchos? Bueno, lo cierto es que por allí no van muchos turistas. La gente se asoma al balconcillo redondo desde el piso superior, y ve cuatro piedras que no se corresponden con la mezquita que conocen de oídas. Sólo si bajan y se dirigen a un extremo del aparcamiento subterráneo, paupérrimamente iluminado, veran un pequeño tragaluz que ilumina sin demasiado éxito un muro bajo. El cartel apenas se puede leer con la luz disponible. Ahí están los restos del modesto templo del arrabal de Cercadilla.

lunes, 28 de julio de 2008

La Torre de los Perdigones


Es un poco desconocida para la mayoría y, como se puede ver a la derecha de la imagen, apenas sobresale por encima de los tejados. Al norte del barrio de San Lorenzo, entre Ollerías y el Marrubial, se encuentra la llamada Torre de los Perdigones, aunque este nombre no sea demasiado popular, en parte por la poca gente que transita por esta zona.

La Gerencia Municipal de Urbanismo, de cuya página está tomada la foto general, indica que la torre era una fábrica de perdigones que databa de la segunda mitad del siglo XIX (ver el primer comentario, abajo). Probablemente la fecha exacta se acerque mucho al cambio de siglo, ya que las fuentes escritas hasta 1875 no hacen mención de ella, y su hermana mayor sevillana fue levantada alrededor de 1885.

Fue restaurada no hace muchos años por el arquitecto Jerónimo Sanz, y hoy la torre pasa los meses sin pena ni gloria en estas tranquilas calles, disfrutando de su jubilación.